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Posts etiquetados ‘mi vida personal’

Iberia, la anti-empresa

iberia

 

Viajo en avión desde hace más de 20 años. He volado en casi todos los continentes, en todo tipo de aerolíneas y en todo tipo de aviones. Sin duda mis peores experiencias están vinculadas a un nombre: Iberia.

Me han hecho perder horas y horas con sus retrasos. Me han hecho perder correspondencias y complicado mucho algunos viajes. Me han perdido maletas. Me han hecho viajar en malas condiciones (recuerdo un vuelo con la pantallita rota y el asiento que no se podía inclinar). Hasta he dedicado horas a hacer colas para poder comunicarles mis quejas a las que por cierto jamás me contestaron.

Hoy ha sido la gota que colma el vaso. Tenía que viajar a Londres con mi mujer y mi hija Jimena para dejarla mañana en el colegio donde va a estudiar y perfeccionar su inglés este año.

Teníamos un vuelo con hora de salida a las 8h30. Entramos en el hall de salidas del aeropuerto a las 7h15. Nos peleamos 15 minutos con una máquina para sacar unos billetes. Al final del proceso… ¡cero billetes! y un mensaje que dice que hay que pasar por un mostrador. Bueno, vamos al mostrador. Aquí una señora nos pregunta adónde volamos y nos indica la fila que nos corresponde. Después de 15-20 min de cola, nos toca nuestro turno y una señorita nos anuncia con una gran sonrisa que nuestro vuelo está cerrado. Por supuesto me fui rápido a reclamar sin poder creerme lo que estaba escuchando pero efectivamente me confirmaron que me podía comer mis billetes con o sin patatas.

¿Por qué obligan a sus clientes a pelearse con una máquina? Sus precios no son de Low Cost pero pretenden tratar a sus clientes igual de mal (o peor).

¿Por qué la señora que me indica la fila y sabe que voy a Londres en el vuelo de las 8h30 no me acompaña directamente a un mostrador?

¿A quién le puede parecer lógico obligar a los pasajeros a estar en el aeropuerto 2 horas antes de su vuelo que dura 2 horas? ¿Se imagina a usted que tarda 30 min en metro para ir a trabajar todos los días que mañana le obligasen a estar 30 min antes en el andén?

Estoy harto de que Iberia me maltrate. No volaré nunca más con ellos, ¡ni con billetes regalados! Estoy convencido de que acabarán quebrando. Será dentro de 5, 10 ó 15 años pero acabarán quebrando. Su propuesta de valor está ya en bancarrota. Venden vuelos a precio de Emirates con servicio de Ryanair (o incluso peor).  Cuando vuelo con Ryanair sé que tengo que pagar un precio emocional a cambio de un billete barato: check-in online e impresión de billete desde casa, proceso de reserva que parece una carrera de obstáculos, temblores a la hora de poner las maletas en sus inciertas básculas, viaje lleno de anuncios, etc. Pero esta es su propuesta de valor: precio bajo y puntualidad a cambio de algún que otro inconveniente. Sin embargo lo de Iberia era muy distinto, era una auténtica tortura: tener que aguantar la mirada arrogante de una empresa que se cree la pera cuando en realidad es un verdadero desastre.

¡Qué bien! Ya estoy hablando de ellos en el pasado. No son ya más que un mal recuerdo, una pesadilla después del despertar. Para mí son ya como este restaurante del que saliste con una gastroenteritis y al que no piensas volver. Pasar por delante ya no te sulfura, sólo sientes pena por los clientes que ves sentados cuando miras por sus ventanas.

 

Breve vida y larga agonía de un Ciudadano

¿Por qué escribo esto?

Mi motivación no es ni el rencor, ni la venganza ni nada del estilo. Me afilié para servir y no para servirme. No aspiraba a ningún puesto ni necesitaba ningún sueldo. Nadie puede acusarme de vivir mal o no asumir la no consecución de unos objetivos que nunca fueron míos.

Sólo quiero dar un testimonio, contar mi experiencia de militante en Ciudadanos y, quién sabe, a lo mejor provocar una reacción saludable dentro del partido (aunque por desgracia no creo que esto sea posible).

1.  Mi experiencia de Ciudadano


La ilusión

Me afilié a Ciudadanos el 22 de enero de 2015 después de dedicar mucho tiempo al estudio de la llamada regeneración de la democracia. Estudié la ley de financiación de partidos, la ley electoral, la ley de partidos y las múltiples propuestas de modificación de estas leyes. Examiné las medidas anti-corrupción y pro transparencia que proponían varios colectivos, etc. Finalmente me dediqué a analizar las distintas maneras posibles de promover esta regeneración (tesis doctoral, asociaciones y “nuevos” partidos políticos) y de luchar para conseguirla. Las motivaciones profundas que me llevaron finalmente a afiliarme a Ciudadanos las describí en este post.

Sin ni siquiera esperar a la confirmación de mi afiliación, tomé la iniciativa de comunicar al partido una serie de propuestas muy concretas que creía que podrían contribuir a su éxito: creación de una plataforma online para fomentar el debate interno y permitir a los afiliados ir conociéndose mejor, sugerencias muy concretas en cuanto a marketing y comunicación, etc. A le vez que comunicaba estas propuestas me ofrecí para ayudar a hacerlas realidad. Tenía muchas ganas de hacer cosas.

El 5 de febrero recibí un email de la Agrupación de Madrid que me confirmaba mi afiliación. También me invitaban a mi primera “reunión de zona” al día siguiente.

El jarro de agua fría

Y es así que el viernes 6 de febrero con una docena de compañeros de la Zona Noroeste escuché a nuestro coordinador de zona pasarle la palabra a Miguel Gutiérrez (miembro de la Junta Directiva de la Agrupación de Madrid) para que nos informase de la actualidad de la Agrupación y de los próximos acontecimientos. A los pocos minutos me quedé de piedra cuando, interrogado sobre las inminentes Primarias para Municipales y Autonómicas, este señor llega a explicar a los presentes que “a veces es más sabio no presentarse a unas Primarias; por ejemplo cuando se ve que un candidato reúne muchos más avales que los demás. No se debe olvidar nunca que el que pierde unas primarias tiene que dar un paso atrás y asumir que ya no puede tener protagonismo alguno en el partido”. ¡¿Qué?! ¿Había escuchado bien? ¿Lo había soñado o este señor acababa de renegar de un elemento fundamental de cualquier proyecto de regeneración que es la democracia interna de los partidos? Mi estado de asombro era tal que me quedé sin reacción y ni siquiera tomé la palabra para subrayar esta incoherencia.

Aquel fin de semana me sentí muy mal. ¿Tanto “estudio de mercado” para embarcarme en un proyecto en el que los propios dirigentes no se creen la regeneración? Volví a leer el Ideario del partido para asegurarme de que no había ningún malentendido y comprobar que efectivamente C’s defendía la regeneración de la democracia española y luchaba por incrementar el nivel de democracia interna de los partidos políticos.

La lucha por el Ideario

Después de darle muchas vueltas, decidí contactar por twitter con un compañero que me había recibido en la sede el día que fui a afiliarme y con otro que pertenecía a mi zona y había asistido como yo al sorprendente discurso del señor Gutiérrez. Ambos me aseguraron que no compartían en absoluto el punto de vista de este señor y que C’s era realmente un partido de regeneración pero que en Madrid existía un cierto “desacuerdo” entre la Junta Directiva y parte de la afiliación. Ese mismo día empezó a circular la noticia de que se iba a presentar una candidata a las Primarias del partido para liderar la candidatura al Ayuntamiento de Madrid y que contaba con el apoyo del partido. Este elemento acabó de convencerme de que había un serio problema en C’s Madrid donde, al parecer, los principios fundamentales de la regeneración parecían importar muy poco a los que deberían ser sus mayores defensores. Informado de la candidatura “independiente” de Jaime Trabuchelli, decidí unirme a su grupo de apoyos para intentar defender el Ideario del partido contra los ataques de lo que creía que era un grupo reducido de oportunistas infiltrados en C’s para servir sus intereses personales en detrimento de los valores fundacionales del propio partido. Hice públicas mis preocupaciones al respecto en este post.

Después de dos semanas de trabajo intenso y, contra todo pronóstico, nuestro grupo consiguió los avales necesarios para que Jaime Trabuchelli pudiese presentarse frente a Begoña Villacís. Pero finalmente nuestros esfuerzos no fueron suficientes para vencer al omnipotente “aparato” el día de las elecciones primarias. Que yo sepa, sigue siendo el único caso en C’s en el que un candidato que no cuenta con el respaldo del partido consigue reunir los avales necesarios para presentarse a unas primarias. Habiendo vivido desde dentro estas primeras auténticas Primarias de C’s Madrid, decidí preparar un riguroso informe de evaluación del proceso de primarias con el objetivo de permitir al partido tomar las medidas necesarias para mejorarlo de cara a las Primarias de Generales que estaban a la vista. Este informe tenía vocación de permanecer dentro del partido aunque, muy a mi pesar, acabó publicado por la prensa (todavía se puede consultar en este enlace).

Es en ese momento (estábamos a principios de marzo) cuando saco la conclusión de que ni la dirección de C’s Madrid (básicamente César Zafra y Miguel Gutiérrez) ni la secretaría de organización del partido a nivel nacional (Fran Hervías) están dispuestos a aplicar internamente los principios de regeneración que marcan nuestro Ideario y de los cuales Albert Rivera dice en todas sus aclamadas intervenciones televisivas que son el núcleo duro del proyecto que C’s tiene para España. Sin embargo, decido superar mi disgusto y permanecer en el partido, convencido de que tanto el propio Albert Rivera como la inmensa mayoría de los afiliados del partido sí que se toman la regeneración muy en serio. Di un claro voto de confianza a Rivera, pensando que, desbordado por el repentino éxito del partido y acaparado por su papel de diputado autonómico y de Presidente/portavoz del partido, realmente no se había enterado de las chapuzas que se estaban cometiendo en Madrid y en otros sitios de España.

Con la firme intención de luchar por una mayor coherencia entre el Ideario y las prácticas vividas en el día a día del partido decidí promover dos iniciativas desde Madrid: por un lado, la creación de una  plataforma web para que los afiliados pudiesen debatir y conocerse y, por otro lado, un trabajo “legalista” de denuncia sistemática a la Comisión de Garantías del partido de todas las violaciones de los Estatutos y del Ideario por parte de la Junta Directiva de Madrid.

Y es así que, con un grupo de 10 afiliados y viendo que la propia dirección del partido no atendía nuestras múltiples peticiones de crear dicha plataforma, decidimos crear la Plataforma Ciudadana. Insisto en que, a pesar de los mensajes alarmistas propagados por el aparato del partido, esta plataforma no era ningún instrumento de rebeldía. Como puede comprobar si la visita, es un lugar donde los afiliados y simpatizantes de C’s pueden intercambiar ideas, argumentos, opiniones e informaciones con el objetivo final de desarrollar propuestas políticas de alto valor añadido.

En el ámbito “legal”, nos reunimos también unos cuantos afiliados para preparar los escritos destinados a alertar al órgano encargado de asegurar el respeto de los Estatutos (la llamada “Comisión de Garantías”). Centramos nuestros primeros esfuerzos en denunciar la no convocatoria por parte de la Junta Directiva de Madrid de la Asamblea de Agrupación, en clara violación de los Estatutos que prevén una reunión cada dos meses. Nuestros esfuerzos dieron sus frutos ya que conseguimos forzar una convocatoria después de 5 meses sin que este órgano fundamental se hubiese reunido.

Pero ése no iba a ser el único “premio” que iba a recibir por luchar en defensa del Ideario y de los Estatutos: un día antes de celebrarse la asamblea recibí un lacónico email que me comunicaba mi revocación “motivada por [mi] actitud interna mostrada contra el Partido”. Apenas habían pasado dos meses desde mi afiliación y ya me tocaba vivir en mis propias carnes (por no decir en mi propio carnet) la deriva autoritaria y en absoluto regeneracionista que vive C’s.

¿Iba esta revocación a acabar con mi voluntad de ver a C’s cumplir con su ideal de regeneración? De ninguna manera. Le recuerdo que mi único objetivo al afiliarme había sido el contribuir a la regeneración de la democracia española y de ninguna manera para conseguir cualquier tipo de objetivo personal.  Por este motivo decidí seguir luchando para defender el ideal regeneracionista de C’s, aunque fuese “desde fuera”.

En realidad, con mi revocación, al partido le salió el tiro por la culata. En lugar de neutralizarme y aislarme me puso bajo los focos. Decenas de afiliados me defendieron y se acercaron a mí para que les informase de lo que estaba pasando en C’s. Al cabo de unas semanas se constituyó un chat de Telegram (una aplicación parecida a Whatsapp) que reunía a afiliados de Madrid que compartían una férrea voluntad de defender el ideario regeneracionista de C’s. Curiosamente, este grupo, que no hacía otra cosa que proteger el propio ADN del proyecto de C’s, se vio etiquetado por el aparato como “corriente crítica”. Y se advirtió a los afiliados de que más les valía permanecer lo más alejado posible de estos “disidentes”. ¿Se imagina lo absurdo que le resultaría ver a un ciudadano español perder su nacionalidad por haber defendido la constitución frente a los ataques de unos nacionalistas? Pues en esta misma situación nos encontrábamos. Aislados, ninguneados y amenazados por defender la mismísima esencia del proyecto político de nuestro partido. ¡Kafkiano!

Nuestro grupo empezó a sospechar que se preparaba la partición forzada de la Agrupación de Madrid. Nos pusimos en marcha y preparamos unos documentos didácticos para informar a los afiliados menos implicados de los riesgos que suponía semejante partición en términos de democracia interna (más información sobre este tema aquí). La Junta Directiva negó públicamente la intención de dividir Madrid en 21 Mini Agrupaciones y se burló de nosotros diciendo que de críticos habíamos pasado a ser paranoicos.

Pero, días más tarde, cuando convocaron una Asamblea para anunciar (por supuesto, sin ningún debate ni voto ni nada por el estilo) la partición de la Agrupación en los términos exactos que habíamos previsto, lo que dejó en evidencia es su absoluto cinismo más que nuestra presunta paranoia.

Para mí esta partición de Madrid fue el final definitivo de mis esperanzas. Ya no podía creer que sólo fueran unos pocos los que renegaban de la regeneración. Entendí que en realidad nadie en la dirección de C’s, ni siquiera Albert Rivera, estaba dispuesto a predicar con el ejemplo en esta materia. Entendí que la regeneración era un eslogan más que un objetivo y que el objetivo verdadero es hacerse con el poder, cueste lo que cueste y empezando por el control absoluto del partido en detrimento de la democracia interna.

La puntilla llegó a finales de junio cuando los que siguen dirigiendo Madrid desde la sombra (los dirigentes de las 21 mini agrupaciones no pintan nada en el esquema) convencieron a la cúpula de Barcelona de echar del partido a todos los afiliados “críticos”, empezando por los que podían entorpecer sus planes de cara a las Primarias de Generales que se avecinaban. De un día para otro cerca de 20 afiliados, cuyo único pecado había sido demostrar más fidelidad hacia el ideario que al aparato, fueron revocados o expedientados.

Y así acabó mi larga agonía ciudadana, viendo a mis compañeros de batalla vendidos por 30 monedas de plata por un Judas de pacotilla en una bochornosa operación más digna de la difunta RDA que de la reivindicada Tercera Vía. O cuando de repente te toca vivir La vida de los otros

Kiwi Orange On White Background

2.  El análisis – ¿Por qué Ciudadanos no va a transformar España?


He dejado pasar un mes desde que desperté de mi sueño ciudadano. Hoy puedo analizar la situación con la frialdad y calma necesarias y explicar por qué creo que lamentablemente la regeneración que tanto necesita la democracia española no llegará de la mano de Albert Rivera y de su partido.

Admiremos la golondrina…

Las graves incoherencias que he podido descubrir en Ciudadanos no quitan que este partido (relativamente) nuevo pueda influir positivamente en el desolador panorama político español. La irrupción de Ciudadanos y de Podemos en este escenario tendrá consecuencias. Y de hecho ya las tiene. El PP y el PSOE vuelven a descubrir el sentido de la palabra negociar y hasta sienten el dolor de dar su brazo a torcer.

Ciudadanos se ha colado en la mesa de las negociaciones y parece haber logrado algún que otro resultado a través de su política de pactos. Todo indica, por ejemplo, que el Consejo Consultativo de la Comunidad de Madrid tiene los días contados [http://www.eldiario.es/politica/Leguina-Gallardon-Gonzalez-Consejo_Consultivo-Cristina_Cifuentes-Asamblea_de_Madrid_0_410159698.html]. Es innegable que Ciudadanos es el artífice del cierre de una institución redundante cuyo único objetivo era asegurar rentas vitalicias a políticos “amortizados”.

No cabe duda de que Ciudadanos aporta aire fresco con caras nuevas y algún que otro profesional de renombre. No hay más que ver el debate que generan las propuestas económicas de Luis Garicano para darse cuenta de lo que puede aportar Ciudadanos en cuanto a revitalización del debate político.

… pero que nadie se crea que hace verano

Sin embargo, lo que me ha enseñado mi desoladora experiencia de militancia en Ciudadanos me lleva también a la conclusión de que el riesgo de que todo acabe en un juego de sillas y un “quítate tú que me pongo yo (para seguir haciendo lo mismo)” es altísimo.

¿Cómo creer en un partido y en unas personas que no predican con el ejemplo? A mí se me hace muy difícil por no decir imposible. A continuación quiero ilustrar este escepticismo con 5 ejemplos:

tabla incoherencias

Estas incoherencias son muy graves. Algunos dirán que son secundarias y que lo que de verdad importa es la propuesta económico-social de C’s para España, ya que esta temática es la que más preocupa a la sociedad española hoy. Algunos dentro del partido incluso dan a entender que estas “imperfecciones” a nivel de democracia interna son anecdóticas dado el reto mayor al que se enfrenta España: relanzar la actividad económica, reducir el paro, reducir déficit y deuda, garantizar las pensiones, etc.

Yo puedo hasta cierto punto entender este orden de prioridad: lo económico-social antes que la regeneración. Sin embargo lo que no puedo aceptar es un argumento según el cual el fin justificaría los medios. En la España de hoy no se puede bajo ningún concepto sacrificar el saneamiento de la democracia en aras de la recuperación económica, precisamente porque la recuperación pasa (entre otras cosas) por un saneamiento de la democracia y de las instituciones.

Pero hay todavía algo más específico al caso de C’s: ¿qué pasa si la esencia del partido consiste justamente en usar nuevos medios más que en tener un fin original? No nos engañemos, la singularidad de C’s es precisamente su enfoque regeneracionista y el contrapunto que ofrece en comparación con los partidos tradicionales, cuyas malas prácticas de corrupción y clientelismo han contribuido a alejarlos de una ciudadanía a quien tan sólo inspiran desprecio.  Como todos los partidos de centro, C’s carece del anclaje ideológico fuerte propio de los partidos de izquierdas y de derechas. Más que ideas nuevas  C’s propone una nueva manera de hacer las cosas, la famosa regeneración.  Si se descubre que en realidad no hay metodología nueva o, mejor dicho, que la hubo pero que se tiró por la borda cuando el barco empezó a acercarse a la orilla de esta isla llamada Poder, ¿qué pasará?

No hace falta ser ningún oráculo para saber que se le verá entonces como un partido más del estilo PPSOE. Y porque, como ya hemos dicho, no tiene una ideología fuerte, todo indica que acabaría siendo devorado por los bandos de siempre: derecha e izquierda. Y que conste que he dicho por los bandos de siempre y no por los partidos de siempre. Efectivamente, puede que faltando a sus promesas de regeneración y de horizontes nuevos C’s devore al moribundo PP para sustituirle y acabe ocupando su espacio a la derecha enfrentándose a Podemos que podría igualmente haber devorado al moribundo PSOE. Funesta perspectiva la de este desesperanzador status quo disfrazado de “cambio sensato”.

¿Son entonces la incoherencia y hasta cierto punto la falsedad los únicos defectos de Ciudadanos?

No; además de estas incoherencias entre el discurso y la práctica, existen, a mi juicio, serios indicios de que Ciudadanos comparte con los partidos de corte tradicional al más puro estilo PPSOE dos graves defectos:

Por un lado, C’s carece de humildad. Si el PP y el PSOE tienen la arrogancia de los que se han acostumbrado a tener el poder, C’s tiene la arrogancia de la juventud. En C’s nadie ha tenido nunca que asumir ninguna responsabilidad de gobierno. En consecuencia, nadie ha experimentado lo que cuesta enfrentarse a la dura realidad. Siguen con la convicción de que nada, ni siquiera la realidad, se les resistirá. De momento sólo conocen una ilusión de realidad, el dulce sabor de las encuestas y de las gráficas de intención de voto que parecen apuntar al cielo. Las cosas les van bien, muy bien. Están convencidos de estar tocados por la mano de Dios. No conciben ni un solo segundo que puede que se estén equivocando en algo. En C’s no existe ni la más mínima preocupación por ir mejorando, hasta tal punto que está mal visto y hasta prohibido emitir internamente críticas constructivas que incluyen propuestas concretas de mejoras. La dirección del partido, tanto a nivel local como nacional, interpreta el crecimiento de la intención de votos como una validación absoluta de su gestión. Piensan que si C’s sube en las encuestas es porque son brillantes y que lo hacen todo perfecto. Por definición, el que critica es un aguafiestas, un resentido o un traidor y lo más sensato es quitárselo del medio lo antes posible. Esta famosa desconexión con la sociedad de la que se acusa a los políticos de los partidos de poder (PP y PSOE), ya se puede observar entre los líderes de C’s. Ya están desconectados de sus bases. Construyen un partido en el que los afiliados pintan lo menos posible. La partición de la incómoda (y poderosa en términos de número de afiliados) Agrupación de Madrid  responde a este deseo de colgar un enorme cartel de “no molesten” en la puerta de los órganos ejecutivos. En realidad (y ya lo ha dicho Albert Rivera en varias ocasiones) C’s está más interesado en conseguir dóciles seguidores de Twitter que le den al RT cuando se les pide que en conseguir afiliados que molestan exigiendo el cumplimiento de los estatutos, que señalen las imperfecciones del proceso de primarias, que soliciten la creación de una plataforma tecnológica que permita el debate de ideas y la elaboración de propuestas de alto valor añadido, etc.

Y por otro lado, C’s es superficial. Hay más preocupación por comunicar bien que por hacer las cosas bien. Es como el PP que cuando se le crítica piensa automáticamente que se ha expresado mal. Este pecado, generado por nuestra sociedad, afecta también a C’s donde se trabaja más para conseguir trending topics en Twitter que para desarrollar propuestas políticas sólidas y bien argumentadas. Quizá es una de las cosas que más me haya sorprendido en estos meses de militancia. El partido de la regeneración no tiene un grupo de trabajo dedicado a las distintas vertientes de esta temática (reforma de la ley de partidos, reforma de la ley electoral, transparencia, etc.). Tampoco hay ningún responsable que se dedique a seguir los trabajos de alta calidad que puedan producir algunas asociaciones en este  ámbito. Pero, eso sí, si Albert Rivera pronuncia un eslogan regeneracionista en una entrevista, toda la maquinaria de propaganda del partido se pone en marcha y se pide a todos los afiliados que manden tweets y hagan retweet de la “noticia”.

Lo siento mucho pero no veo ni tercera vía ni cambio sensato. Veo ocurrencias, búsqueda permanente de titulares y mucha insensatez a la hora de pensar que la comunidad de usuarios de Twitter es un fiel reflejo de la población española.

Conclusión

Algunos intentarán desacreditarme diciendo que este relato y este análisis no son más que el ajuste de cuentas de un ambicioso u oportunista que vio frustradas sus ansias de poder. Los que me conocen saben que no es así. A los demás sólo les puedo reafirmar la sinceridad tanto de mi compromiso ciudadano como de mi relato. También les puedo asegurar que jamás en mi vida he querido tanto como hoy que el tiempo NO me diese la razón. Ojalá mis percepciones fueran alucinaciones. Ojalá mi análisis fuera erróneo. Y, sobre todo, ojala C’s logre la transformación y la regeneración de España que deseo para mis hijas y para todos los españoles. El tiempo lo dirá y dejará a cada uno en su sitio. Lo que le puedo prometer es que no voy a esperar con los brazos cruzados ni desear con cinismo que se materialicen mis peores augurios. Buscaré nuevas vías para poner mi energía y mi experiencia al servicio de esta regeneración de la democracia que sigo considerando vital para España y para todos los españoles.

Hoy es el primer día de mi vida… de Ciudadano

je suis ciudadano

1.   ¿Por qué la política?

Siempre me ha apasionado el debate político. Curiosamente, a pesar de ser belga, mi primer gran recuerdo político es el debate entre François

Mitterrand y Jacques Chirac para las presidenciales francesas de 1988 que seguí en directo en la televisión. Tenía 12 años y me fascinaba ese choque de titanes.

Una vez que tuve edad para poder votar, la política belga empezó a interesarme y hasta me planteé afiliarme a un partido antes de llegar a la conclusión de que no tenía nada que aportar a un partido: ni experiencia de vida, ni experiencia profesional. Nunca vi con buen ojo a los “políticos profesionales” que eligen vivir de la política y entran en política nada más acabar la carrera, sin experiencia “de vida real” que aportar.

Hoy tengo 38 años, 14 años de experiencia como marido, 13 años de experiencia como padre, la experiencia de haber vivido y trabajado en 3 países, por cuenta ajena y por cuenta propia, la experiencia de éxitos y fracasos. Tengo algo que aportar y es el momento. Es el momento porque España necesita nuevos políticos capaces de llevar a cabo nuevas políticas y sobre todo de hacer política de otra manera.

2.   ¿Por qué Ciudadanos?

El centro

Desde siempre, he sido una persona atraída por los partidos de centro: los partidos que tienen en su ADN el debate interno, el debate de ideas y la búsqueda del consenso. No me gusta la política de postureo que defiende posiciones caricaturales e ideológicas. Da la casualidad de que me ha tocado lanzarme al mundo político en un país muy polarizado, con una fractura izquierda/derecha, rojos/azules cuidadosamente alimentada por unos políticos que viven del conflicto más que del consenso. España es un país donde el centro está por (re)construir. Puede ser incluso que la única consecuencia positiva que tenga la terrible crisis económica y social que atravesamos sea justamente el (re)nacimiento de este centro político.

Un partido nuevo

Me encanta la idea de entrar en un partido nuevo (desde luego en Madrid). Por un lado, me gusta que esté todo por hacer porque esto significa también que estamos a tiempo de elegir hacer las cosas de otra manera. Por otro lado, me encanta que no haya ningún puesto que repartir porque esto significa que la gente viene para servir y no para servirse. Y, finalmente, me gusta porque un partido nuevo es un lugar para emprendedores, para gente que quiere proponer, innovar y construir, para gente valiente.

3.   ¿Para qué?

¡¿Y por qué diablos se mete en política en España un belga que no puede ni votar ni presentarse en muchas de las elecciones?!

Lo hago por mis cuatro hijas. Quiero que puedan vivir en una España más decente, más dinámica, más justa. Quiero que vivan en una verdadera democracia, en un país donde se respete la separación de poderes, un país donde sean los ciudadanos y no los partidos los que ocupen el centro de la vida política.

Lo hago por mis futuros nietos. Quiero que un día vayan al colegio felices, sabiendo que van a aprender “haciendo cosas” y no condenados a la pasividad durante más de 15 años. Quiero que vivan en una España donde se premie el esfuerzo y la creatividad más que el enchufe o la suerte. Quiero que vivan en una España donde cualquiera dispuesto a hacer los esfuerzos y sacrificios necesarios pueda transformar sus sueños en realidad.

Por supuesto, lo hago por mí también. Quiero ser de los que suman, aportando ideas y trabajo para que las cosas cambien. No quiero quedarme ni un segundo más en el club de los indignados de salón que dan gritos al cielo y empiezan sus frases con “hay que”. No “hay que”, vamos a hacerlo y yo empiezo hoy. Entro en el club de los Ciudadanos. Je suis Ciudadano.

Los niños vienen de Paris… ¡y de Czestochowa!

 

Como te habrás dado cuenta, este blog ha cambiado de nombre. Y esto que cuando decidí hace 3 años llamarle “Mis Tres Hijas” estaba seguro al 100% que este nombre era para siempre (con el tumultuoso nacimiento de nuestra pequeña Isabel, nos habíamos quedado en la imposibilidad física de tener más hijos).

Pero esto era sin contar con la creatividad de mi querida mujer ;D

Un buen día me empezó a hablar de adopción… Rápidamente, hablábamos de adopción y tras varios meses de reflexión, hablábamos de adoptar.

Es así que en agosto del año pasado nos fuimos a Czestochowa (Polonia) a conocer a nuestra pequeña Elena (estaba escrito en las estrellas que solo iba a tener hijas). Este viaje relámpago de “primer contacto” fue seguido de una “estancia de convivencia” de un mes en octubre.

Hasta que finalmente, el 29 de octubre acostamos a Elena en la nueva cuna de su nueva habitación de su nueva casa, bajo la mirada de su nueva familia. Y qué decir de esta mirada… Mirada de alivio de sus padres (tan contentos de dejar el feo apartamento de la fea ciudad de Katowice donde habíamos pasado un largo mes alejados de hijas, familias y amigos). Mirada de amor de su hermana Inès (también en representación de Jimena que no podía estar ya que estudia este año en Inglaterra). Y mirada de “no-se-si-reírme-o-llorar” de Isabel (princesa destronada que nunca más iba a ser la pequeñita de la familia…).

Ya han pasado más de tres meses, Elena se va acostumbrando a su nueva familia y a su nueva vida, Isabel se ha dado cuenta que sigue siendo una princesa y se ocupa de Elena como una “mini-madre” y a mí me toca comprar un nuevo dominio para este blog.

¡Larga vida a Mis 4 Hijas!