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Posts etiquetados ‘indignación’

Populares Indignados

¡Gracias a los cerca de 200 electores del PP que han participado en mi encuesta! A pesar de no ser una muestra estadísticamente suficiente para sacar conclusiones de la más alta calidad, sí son datos suficientes para hacerse una idea de lo que pasa por la cabeza de los electores “de derechas”.

 

1.   Enorme indignación

Los innumerables casos de corrupción, el no cumplimiento del programa electoral y el desperdicio de una mayoría absoluta han llevado al 93% de los electores tradicionales del PP a querer castigar a su propio partido.

 

Cospedal

La cuestión es entonces ¿cuál es la mejor manera de castigar al PP?

 

2.   Sensación de impotencia

El 75% de los electores de derechas considera que se necesitan más alternativas de voto. Son muchos los que no contemplan seriamente votar al centro (UPyD o Ciudadanos) y los que no creen en Vox.

El 36% de estos electores tradicionales del PP, no sabe todavía a quién votará en las próximas generales de 2015 pero está seguro de no querer votar al PP.

El 20% no quiere votar al PP pero podría votarle a regañadientes para evitar un mal mayor (Podemos).

El 9% no ve otra opción válida que la abstención.

Claramente, el electorado de derechas se merece que se le ofrezca una alternativa constructiva y pragmática.

 

3.   Acogida de la propuesta de regeneración democrática de derecha

Al descubrir la original propuesta que hemos diseñado (aunque de momento no sea más que un boceto), el 31% de los electores tradicionales del PP se entusiasma hasta el punto de decir “contad con mi voto”.

Un 35% adicional se declara dispuesto a respaldar esta propuesta en las urnas bajo condiciones. Las condiciones más mencionadas son, por orden de popularidad: (1) conseguir que se presenten personas de renombre y de confianza, (2) conseguir el apoyo suficiente para que el PP no pueda hacer nada sin “nuestros” diputados, (3) detallar más el programa, (4) defender la vida y (5) ofrecer las más estrictas garantía de transparencia y democracia interna.
Como pueden ver, condiciones muy legítimas y que se pueden cumplir con un trabajo serio en cuanto a programa y movilización.

Finalmente, un 21% se declara “no convencido”. Una mitad reprocha al proyecto su posicionamiento como socio natural del PP. Esta mitad no quiere saber nada del PP. Otra mitad se preocupa por el eventual daño que podría provocar este nuevo partido al número total de representantes “de derechas” en el parlamento.

En conclusión, creo que existen serios indicadores a favor de la puesta en marcha de un proyecto de derechas que ofrezca al elector una verdadera alternativa al PP. Un proyecto que sea lo suficiente ambicioso para obligar al PP a adoptar medidas de regeneración democrática y a cumplir sus promesas de 2011. Un proyecto que sea lo suficiente humilde y pragmático para fijarse objetivos alcanzables en un solo año, que es el tiempo que nos separa de las próximas y seguramente cruciales elecciones generales de 2015.

Personalmente me comprometo a hacer todo lo que está en mi mano para transformar este proyecto que ya ha generado mucha ilusión en una realidad política que consiga resultados.

Tenemos los políticos que nos merecemos

El último de los innumerables escándalos de corrupción, llamado “caso de las tarjetas fantasmas” acaba de estallar. Todos los españoles se llevan las manos a la cabeza. Y gritan ¡¿Cómo es posible?! ¡Estos caraduras no tienen límite! ¡Qué vergüenza! …

 

 

Este caso sulfura al ciudadano más que cualquier otro (EREs o Bárcenas). Reúne dos ingredientes que lo hacen muy especial. Primero, destaca por su envergadura: todos los principales actores del panorama político y social del país están salpicados: partidos de izquierda y de derecha, sindicatos y patronal. ¡No se salva nadie! Y segundo, sorprende por su simplicidad: desde el primer minuto o casi se sabe exactamente lo que se ha gastado cada implicado y en qué. Todo el mundo puede visualizar a estos señores comprando viajes, pagando en restaurantes y sacando efectivo a punta pala.

La indignación ciudadana es enorme pero y de momento todo el mundo parecía estar de acuerdo en culpar a los consejeros por su indelicadeza, a los partidos e instituciones por su complicidad o a las autoridades de control por su sospechosa ceguera.

Pero yo me atrevo a decirte que, por encima de todos ellos, estás tú, el máximo responsable de este caso en particular y del desesperante panorama político de la España de hoy. Sí, tú, el ciudadano desertor o el ciudadano fanático.

 

Ciudadano desertor

En las últimas elecciones que se celebraron en España (las europeas de mayo 2014) más de la mitad de los ciudadanos en edad de votar decidieron quedarse en casa. ¡Hablamos de 19 millones de personas!

Estos ciudadanos, por mucho que algunos reivindiquen un gesto de protesta, son en realidad unos desertores. El ciudadano que no va a votar, bien porque es apolítico (“no me interesa”) o anti-político (“son todos corruptos y no merecen mi voto”), es un ciudadano que no asume sus responsabilidades  y que no tiene ninguna legitimidad para exigir de los políticos electos que asuman las suyas.

Es muy cómodo declararse apolítico o anti-político pero es cobarde, completamente inútil y sobre todo contra productivo. El que no va a votar se deja representar por cualquiera, debilita la democracia y, aunque sea por omisión, se hace cómplice de los delitos de los corruptos que deja llegar al poder.

Ciudadano fanático

Por evidentes razones históricas España es un país muy polarizado a nivel político. Esta clara división entre izquierda y derecha heredada de la guerra civil ha sido cuidadosamente perpetuada por los partidos dominantes (PP y PSOE) para evitar la aparición de una fuerza nueva en el centro que pueda erosionar a su electorado. La mayor consecuencia de esta situación es que los españoles heredan su color político de sus padres que a su vez lo heredaron de los suyos, etc.

Este marcaje político heredado es lo contrario de una convicción política fruto de la reflexión.  La consecuencia de esto es que el vínculo con el partido al que votan es todo menos racional. Es emocional, tradicional, visceral y se puede comparar al vínculo que existe entre un aficionado de fútbol y su equipo favorito. Del mismo modo que un amante del fútbol no compara todas las plantillas y estilos de juego al inicio de la Liga para elegir su equipo, el ciudadano fanático no compara programas ni candidatos antes de ir a votar. Y del mismo modo que un aficionado perdona las derrotas y las trampas a su equipo, el ciudadano fanático es capaz de perdonar falsas promesas y chanchullos a los miembros de su partido.

Esta especie de “amor ciego” tiene en España consecuencias desastrosas en términos de fraude y corrupción porque el político sabe que sus electores no le harán pagar en las urnas el precio de sus malos comportamientos (fraude, corrupción o promesas incumplidas). No deja de sorprenderme que ningún militante o elector del PSOE fuese a manifestarse delante de la sede de su partido cuando estalló el escándalo de los EREs. Tampoco lo hizo ninguno del PP cuando surgieron los casos Gürtel y Bárcenas. ¿Al ciudadano español le da igual que le roben y le engañen? Parece ser que sí. Así que, ¿por qué renunciar a una tarjeta “barra libre” de Caja Madrid? ¡No te cortes, invita el contribuyente!

Puedes sulfurarte y contestar que tú no eres el ladrón. Es verdad, pero eres tú quien le has dado la llave de la caja fuerte. Te guste o no, tienes un papel determinante en la profunda crisis que atraviesa la democracia en España.

 

Menos mal, no está todo perdido. Si tú eres el problema, también eres la solución.

No hace falta ningún milagro o revolución para librarnos de políticos corruptos, vagos y mentirosos, tan sólo has de actuar como un ciudadano responsable.

Votar

Debes votar, no hay excusa que valga para no hacerlo.

¿Te engañaron? Pues vota a otros. Sí, sí, se puede hacer. Si hasta la gente ya puede cambiar de sexo, ¿me vas a decir que no puedes dejar de votar a tu partido de toda la vida? Tus circunstancias cambian y, con el paso del tiempo, aprendes y tus pensamientos evolucionan. Los partidos también cambian. No sólo lo hacen sus programas, sino sobre todo las personas que los componen. Claro, esto significa pensar, leer los programas, leer los perfiles de los candidatos, comprobar los resultados conseguidos en la legislatura anterior, etc. Pero si dedicas tiempo a la preparación de tus vacaciones para no acabar en un cuchitril a la sombra de una central nuclear, ¿cómo no lo vas a hacer para evitar acabar siendo gobernado por unos ineptos o unos corruptos?

¿Que no hay nadie que valga la pena? Pues o te presentas o convences a alguien que consideres especialmente capacitado para hacerlo. Al contrario de lo que quieren que pensemos los políticos profesionales que han secuestrado la democracia, todos los ciudadanos tienen vocación de ser un día u otro actores y no sólo espectadores de la vida política.

Participar

Pero para ser un ciudadano responsable no basta con votar y desentenderse hasta las próximas elecciones. No vendría mal que nos apropiásemos un poco más la democracia. Las nuevas tecnologías permiten contactar directamente con nuestros representantes para compartir ideas, preguntas o indignación. Estas mismas tecnologías también permiten movilizar a otros ciudadanos para que nuestras ideas, preguntas o indignaciones cobren mayor relevancia en el debate.

Con comportamientos más maduros y menos “fanáticos” podemos exigir de nuestros representantes que salgan de vez en cuando de sus trincheras para lograr acuerdos en materias donde la necesidad se impone a la ideología. Pienso por ejemplo en la educación. ¿Cómo es posible que en un país que tiene resultados desastrosos en este ámbito (resultados test PISA y tasa de abandono escolar) cada gobierno que llega al poder imponga una reforma partidista que el siguiente gobierno acabará neutralizando? Si todos los españoles están de acuerdo para decir que ahí tenemos un grave problema, ¿no sería conveniente buscar juntos la solución?

No es normal que los representantes que quedan fuera de la mayoría se vean excluidos del juego democrático. Si queremos menos duelos teatralizados entre el jefe del gobierno y el líder de la oposición en el parlamento y más debate productivo, tenemos que exigirlo. Como siempre la mejor manera de obtenerlo es sin duda predicar por el ejemplo. Los ciudadanos que no tienen que asegurarse una reelección ni aferrarse a una “doctrina oficial” son sin duda más capaces que los propios parlamentarios de crear estos puentes, de llevar a cabo este trabajo de reflexión compartida y de lograr soluciones consensuadas.

Como decía Hillary Clinton hace poco, la democracia no es un deporte de espectadores. Dejemos de observar la pelea PP-PSOE como vemos un Barca-Madrid desde el sofá del salón. Y sobre todo no olvidemos nunca que cada sociedad tiene los políticos que se merece.

Queridos Españoles, ¡no os equivoquéis de batalla!

Desde hace unos días se ha desatado una tormenta mediática, ciudadana y política entre Francia y España. Esta carta abierta a los Españoles es la lectura que hace un belga residente en España de la trifulca. Aporto esta precisión en cuanto a mi nacionalidad para dejar claro que mi voz no es partidaria. Os aseguro que no se puede acusar a un belga de ser pro-francés 😉

¡Al grano!

[Para los que leerán este post dentro de unos años, hay un breve recordatorio de los hechos al final del post]

A pesar de tener una opinión al respecto, no voy a hablar ni de Contador ni de deporte. Me gustaría centrarme en algo que me parece mucho más importante: la reacción indignada de millones de españoles, de su prensa y de sus políticos.

¿Es normal que un país entero se levante para clamar su indignación frente a lo que considera una humillación? Sí, incluso me parece sano. Pero ahora bien ¿es normal que un país se sienta más humillado por una broma de mal gusto sobre unos cuantos deportistas que por tener una tasa de paro que supera el 20% y que roza el 50% entre los más jóvenes? No, no es nada normal. Incluso me parece muy preocupante.

¿Cómo es posible que os importe más la reputación internacional de Contador,  Nadal, y Gasol que el presente y el futuro de millones de vuestros compatriotas? ¿Cómo es posible que os preocupe más el destino de unos cuantos gladiadores que el destino de vuestros hijos, nietos o amigos? Uso a propósito la  palabra gladiadores porque me parece que el paralelo con el imperio romano decadente es adecuado. El pueblo español, abandonado por sus élites, está anestesiado con pan (subsidios del paro) y juegos (fútbol). ¿Qué hace falta para que España despierte de una vez y se remangue? Si pensáis que unas elecciones y un cambio de mayoría en el parlamento es la solución a vuestros problemas os equivocáis y mucho. Tendría mucho más impacto sobre la sociedad española la quiebra simultánea del Real Madrid y del FC Barcelona o una avería de Internet. Sin fútbol y sin series, la gente  despertaría de su letargo.  Los políticos no os van a sacar de esta dramática situación. Sois todos vosotros, con vuestro talento y vuestra energía, los únicos que lo podéis hacer.  Estos deportistas que tanto veneráis podrían enseñaros el buen camino si fuerais capaz de admirarles por su talento y esfuerzo más que por sus victorias, medallas o los coches de lujo que conducen. España no necesita medallas y copas ganadas por unos cuantos gladiadores. España necesita a cientos de miles de “campeones” que se levanten del sillón, apaguen la televisión (o la tiren por la ventana) y se pongan al mando de su propias vidas para ir a ganar sus propias medallas.

¡No sois campeones del Mundo! Casillas, Xavi, Iniesta y Villa lo son, porque han luchado para ello. Por supuesto que podéis estar orgullosos de ellos, disfrutar de sus victorias y festejarlas. Pero no os engañéis…  sus victorias no os exoneran de pelear vuestras propias batallas.

Ojalá vuestros vecinos franceses no fueran tan buenos. Ojalá en lugar de mofarse de vosotros atacando a vuestros deportistas se hubieran mofado de vosotros estigmatizando vuestra apatía frente a estas abominables tasas de paro. Así os hubieran dado una magnifica oportunidad de indignaros de verdad y por algo que merece la pena.

 

[Breve recordatorio del contexto:

En septiembre de 2010 se hizo público el resultado de un test antidopaje practicado durante el Tour de Francia 2010 que desveló el positivo del campeón ciclista español Alberto Contador (clembuterol). Contador negó haberse dopado diciendo que el producto prohibido encontrado en su sangre provenía de la carne que había comido. Después de un largo proceso judicial se confirmó el positivo y Contador fue sancionado con 2 años de suspensión. Como todos los atletas en su situación Contador sigue clamando su inocencia. La prensa española le apoya y pronto acusa a Francia de estar detrás de esta condena por estar envidiosa de los buenos resultados de los deportistas españoles. Un programa de televisión francés de caricaturas humorísticas decide mofarse de lo que considera un exceso de orgullo de los españoles y se atreve a insinuar que España no sólo defiende a Contador sino al conjunto de sus deportistas entorpeciendo a veces procesos disciplinarios o judiciales en casos de dopaje (operación Puerto y operación Galgo). Para escenificar esto utiliza la imagen de deportistas españoles como Gasol, Nadal o Alonso a pesar de que ninguno de ellos se haya visto involucrado en casos de dopaje. En España esta “broma de mal gusto” se recibe como un grave insulto y se desata la tormenta.]

¿Somos tontos?

Hace poco leia en twitter una frase muy graciosa: “tú no eres el cliente de Facebook, tú eres su producto”.

Es verdad, hay que saberlo. Muchas empresas de Internet (no solo Facebook) que ofrecen herramientas gratuitas a sus usuarios transforman estos mismos usuarios en productos vendiendo sus datos personales.

Si no quieres ser el tonto de la película, más te vale mirar de cerca esta ilustración y tomar las medidas necesarias.

Crisis (3) – Reacción ciudadana

Tenemos un crimen, unos criminales identificados y ahora ¿que?¿Vamos a aceptar que se vayan “de rositas” y preparen la siguiente estafa?Sabiendo que cada nueva crisis que nos preparan desde hace 30 años es más grave que la anterior… !me pongo a temblar!

Cuando llego al poder en EEUU el Presidente Obama dio la sensación de que estaba dispuesto a reaccionar para exigir responsabilidades y adoptar medidas legales estrictas que volviesen a regular un sector bancario que ha demostrado carecer del más mínimo sentido de responsabilidad. Pero los meses pasan y… no ha cambiado nada. Claro, ahora que he visto a Inside Job entiendo porque… Rodeado de criminales ¿que va hacer Obama? Nada.

Al final en este caso concreto como en otros llego a una misma conclusión: el único que puede cambiar el mundo es el consumidor. Es decir, tu y yo, ¡nosotros!

¿Eres cliente de un banco? Entonces es tu responsabilidad exigir que gestione tu dinero con cabeza y no comprando cualquier cosa que se ha inventado un “genio” de Wall Street. Tu dinero lo tienen que invertir en empresas par crear riqueza y no en productos financieros para crear ricos.

¿Eres accionista de un banco? Entonces puedes hacer preguntas en la Junta General de Accionistas. ¿Como es posible que se hayan dejado engañar ejecutivos que al mirar sus sueldos deberían ser muy listos y profesionales? También puedes sugerir que todos los empleados del banco asisten a proyecciones privadas de Inside Job para que abren los ojos y no se dejen engañar por los Goldman Sachs de turno.

¿Tienes patrimonio y sueles invertir? No compres ni un solo producto de Goldman Sachs. Es verdad que no es el único banco que forma parte de la banda criminal pero es el que más responsabilidad tiene. Ya que no podemos boicotear a todos empecemos por el peor de todos. Castigaremos a uno y asustaremos a todos.

Pero también somos todos electores y tenemos que exigir de nuestros representantes en el parlamento que hagan su trabajo. Que voten las leyes necesarias a nuestra protección y que no se dejen “convencer” por grupos de presión (lobbies) que solo defienden sus intereses particulares.

Ha llegado la hora de despertar y de asumir nuestras responsabilidades de ciudadanos. Ya no podemos delegar nuestras responsabilidades (outsourcing) las tenemos que asumir todos juntos (crowdsourcing)

Crisis (2) – Los criminales menos buscados…

No voy a analizar todo el mecanismo que provoco la crisis. El documental Inside Job lo hace muy bien dejando a todos los responsables en evidencia. Sin embargo me parece útil recordar brevemente los distintos componentes de la banda criminal

1. Las Grandes Firmas de Wall Street

Acuso a todas la grandes firmas de Wall Street (Goldman Sachs llevandose la palma) de haber transformado la economía en un casino. Os lo digo tal cual. En el casino el único que gana es el dueño del casino. En la economía que han pervertido los “artistas” de Wall Street los únicos que ganan son estos mismos artistas que cobran comisiones y bonus descomunales por arriesgar un dinero que no es suyo. Los mercados financieros solo tienen sentido para permitir que los ahorros de los ciudadanos sirvan para financiar proyectos de los emprendedores. Los productos financieros no crean valor para la sociedad, solo crean ricos en el mundillo de Wall Street y muchos pobres por todos lados…

2. Las agencias de rating

¿Os imagináis un avión que se estrella? La investigación demuestra que sus motores no estaban en buen estado y permite averiguar que la empresa encargada de examinarlos había cobrado dinero de la aerolínea para cerrar los ojos. Nadie puede imaginar un solo segundo que los responsables de esta empresa no fueran perseguidos por la justicia.

Pues en el maravilloso mundo de Wall Street no vale el sentido común. Tres empresas cobran millones para certificar el nivel de riesgo de los productos financieros (Moody’s, Standard & Poors y Fitch) pero no asumen responsabilidad ninguna en caso de “error”. Es que solo dan su “opinión” nada más. ¿Os parece lógico que estas agencias puedan dar la mejor nota a un banco que se declara en quiebra al día siguiente sin incurrir ninguna responsabilidad? A mi me parece escandaloso. Y no nos olvidemos que las “opiniones” de estos sin vergüenza son las que en la actualidad pueden llevar un país a la quiebra por bajarle su nota (Grecia, Portugal,… España). ¿Porque creer que en este caso sus opiniones son honestas y no dictadas por los intereses particulares de algún que otro banco de Wall Street?

3. El sector público

Llamo al sector público los Bancos Centrales (sobre todo la todopoderosa FED), los gobiernos y los diputados. Todos ellos se han dejado manipular (no tengo pruebas pero buscando un poco no dudo que podamos utilizar la palabra “comprar”). Han destruido poco a poco los obstáculos legales que impedían a los bancos jugar al casino. Han permitido que se perpetre este crimen económico contra la humanidad.

Pero no me olvido de los jueces que no han perseguido a nadie por este crimen. Parece ser que el estafador Madoff va ser el único en pagar los platos rotos… ¿Por que?

En mi próximo post intentare sugerir una “solución” ciudadana.

Crisis (1) – Crimen económico contra la humanidad

Esta semana he visto la película “Inside Job“.

Es un documental que analiza la crisis económica que atraviesa el mundo desde hace más de 2 años. Es impactante. Os lo recomiendo a todos. Es fundamental que nos enteremos de que esta terrible crisis no es el fruto de la casualidad o de la fatalidad. No es ningún accidente. Francamente, creo que la única manera de calificar esta tragedia es llamarla “crimen económico contra la humanidad“.

Un grupo de criminales disfrazados de respetables banqueros ha organizado una estafa de máxima envergadura que ha llevado millones de victimas a perder su trabajo, su dignidad… su futuro. Jubilados han perdido sus ahorros y no podrán disfrutar del fin de vida tranquilo que se habían ganado día a día durante largos años de trabajo. Familias han perdido su techo porque un padre y/o una madre han visto como su fabrica cerraba. Estudiantes han tenido que renunciar a sus planes de futuro porque ni sus padres ni los bancos pueden financiar sus estudios. Los más pobres entre los más pobres ven como las ayudas del “primer mundo” ya no llegan. Esta crisis no tiene un rostro tiene miles de rostros distintos.

Y ¿porque tanto sufrimiento? Pues porque una gentuza ha engañado, corrompido, mentido, falseado para montar la estafa del siglo. Un grupo de sin vergüenza se ha divertido jugando al casino de Wall Street con dinero que no era suyo. con nuestro dinero .

Señores y señoras habréis oído hablar de Madoff, ¿no? Pues os lo digo el señor Madoff es papa pitufo al lado de la banda criminal que organizo la crisis.

Sin embargo el señor Madoff esta en la cárcel y este grupo de criminales disfruta de sus millones al sol del caribe a desde sus maravillosos pisos de Park Avenue…

En mi próximo post identificare a los criminales.