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Posts etiquetados ‘actualidad’

No sabía que coalición era un taco en castellano

Hace unos días se hizo oficial el fracaso de los políticos españoles. Reconocen que no son capaces de ponerse de acuerdo para trabajar juntos en beneficio del conjunto de los ciudadanos. Obviamente, no lo reconocen abiertamente y como siempre se echan la culpa los unos a los otros. ¡Cuando no culpan a los propios electores de no haber tenido la “sabiduría” de dibujar una nueva mayoría absoluta! Con lo cómodo que es…

Esta mañana leyendo los periódicos online me topé con este titular con una declaración de Pedro Sánchez:

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En está frase se dice mucho del cinismo de los políticos de hoy que se atreven a rechazar de antemano las coaliciones que a lo mejor sus ciudadanos les van a exigir en las urnas. Cuidado, no acuso al solo Pedro Sánchez sino al conjunto de políticos españoles que han sido incapaces de lograr acuerdos para gobernar un país que sin embargo necesita reformas profundas: educación, lucha contra la corrupción, empleo, etc.

España necesita probar recetas nuevas para hacer frente a unas situaciones graves pero para ello necesita políticos responsables que hacen pasar los intereses comunes antes de sus intereses particulares.

¿Podrían Rajoy, Sánchez, Iglesias y Rivera poner se de acuerdo sobre reformas fundamentales? Yo estoy convencido que sí y que sus votantes estarían encantados de verles trabajar juntos para resolver problemas que requieren la colaboración de todos. Pero claro, esto significaría olvidarse de su teatro barato. Este teatro en el que lo más importante es descalificar al otro, alentar a tus votantes para transformarles en hooligans y que ganen los rojos o los azules pero de ninguna manera los rojos y los azules.

Es increíble que ninguno de estos “grandes” políticos haya sido capaz de leer estos resultados electorales sin mayoría absoluta como otra cosa que un accidente.  ¿De verdad Rajoy piensa que la va conseguir ahora? Pero ¿en qué mundo vive? Los Españoles no se han equivocado en las últimas Generales. El mensaje es claro: no quieren la recetas mágicas de unos o de otros. Quieren que todos se pongan a trabajar juntos con el único objetivo de transformar España en beneficio de todos. Todos los jóvenes aspiran a un trabajo digno que les permita un día hacerse cargo de un familia. Todos los ancianos aspiran a unas condiciones de vida dignas. Todas las generaciones quieren respirar un aire limpio y tener acceso a una alimentación segura.  Todos los padres quieren que sus hijos puedan ser participes de un sistema educativo moderno que les prepare a afrontar los retos de un mundo globalizado y cambiante.

Entonces, ¿qué le queda al ciudadano en víspera de una nueva campaña electoral? ¿Esperar que se produzca un milagro?

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Yo espero que los resultados sean lo más parecidos posibles a los anteriores para que vean que no es un accidente y que el accidente fue lo de las mayorías absolutas. Tenemos problemas nuevos y necesitamos soluciones nuevas, soluciones con-sen-su-a-das. Sí, he puesto en enlace a la definición de la RAE ya que me imagino que más de uno se debe sentir algo incomodo delante de un concepto tan novedoso.

 

iParricidio – El día que la telecomunicación mató a la comunicación

atribuido a Banksy

atribuido a Banksy

El sábado, mi hija de 13 años casi 14 años (perdón hijita…) tenía una fiesta sorpresa para una amiga. Al salir de casa dudo en llevarse el móvil y al final lo dejó en casa diciendo: “no lo voy a necesitar, todas mis amigas estarán allí”. Cuando volvió a casa, le pregunté ¿qué tal? y me dice: “un horror, todas las niñas tenían sus móviles y no pararon de chatear entre ellas y sacar fotos para subirlas a Instagram. Fue la peor fiesta de mi vida.”

Señoras y Señores, bienvenido al absurdo siglo XXI. Vivimos la época más rica en herramientas de telecomunicación que está a punto de convertirse en la más pobre en términos de comunicación. Paradójico, ¿no?

Por cierto, no es un problema de jóvenes. Muchas veces ellos sólo reproducen lo que ven. ¿Y qué ven? Pues ven a sus padres usar el móvil en la mesa en lugar de dedicar su plena atención a la comunicación familiar. Ven a sus padres ¡chatear mientras ven una película en el cine! Ven a sus padres jugar con el móvil mientras les columpian. Etc.

¿Sabéis cuál es el primer gesto de la gente al despertar? No, no es dar un beso a su pareja ni abrir las persianas. Es ¡encender el móvil!

Para alimentar esta reflexión personal y colectiva que necesitamos tener urgentemente, me gustaría compartir con vosotros 2 artículos:

  1. La historia de esta señora de EEUU que ha inventado una “cárcel para móviles” para proteger a su familia y garantizar “momentos sin móviles”.
  2. El interesantísimo análisis de esta psicóloga sobre la inquietante desaparición de la conversación.

¡Buena lectura y buena reflexión!

Espero con impaciencia vuestros comentarios.

ATCI: Ando Totalmente Confundido, ¡Infórmenme!

Ayer me llego la noticia que en Berlin se habían manifestado 250.000 personas contra el tratado ATCI (Asociación Transatlántica de Comercio e Inversión, también llamado por su nombre inglés TTPI – Transatlantic Trade and Investment Partnership) que están negociando la UE y EEUU.

Estas negociaciones, las sigo desde la distancia desde hace tiempo ya pero he de reconocer que no acabo de hacerme una idea clara del asunto.

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Muchas de mis lecturas al respecto me llevan a posicionarme en contra de este acuerdo. Para que te hagas una idea de los aspectos que me asustan, me remito a estas dos fuentes:

Un vídeo muy “para tontos”:

y un artículo de los muchos que se han publicado sobre el tema.

Sin embargo, cuando veo que la Comisión Europea (para la cual tengo mucho respeto) publica en su web un documento en el cual aporta 10 rectificaciones frente a lo que llama ideas erróneas acerca del ATCI/TTIP me entra la duda.

¿Quién me manipula? ¿Los negociadores del acuerdo que una vez más van a privilegiar los intereses de las grandes empresas frente a los de los ciudadanos? ¿O la prensa y los partidos “de izquierda” (no me gusta nada esta expresión) que podrían usar esta batalla para re-movilizar a una ciudadanía desencantada?

Pues sinceramente, no acabo de averiguarlo. Por un lado, el secretismo que rodea la negociación me hace temer lo pero como ciudadano. No sería la primera vez que los políticos se dejen comprar por las grandes empresas en detrimento de los ciudadanos. No me olvido ni medio segundo de que somos los ciudadanos que pagamos la factura de la irresponsable desregulación del sector financiero. En este sentido, cuando veo estos cientos de miles de alemanes bajar a la calle para protestar me entran las ganas de gritar “Ich bin ein Berliner“.

Pero por otro lado no soy tan inocente como para creer que los nuevos movimientos de ultra izquierda no tienen sus propios intereses en usar esta negociación para intentar manipular a la ciudadanía con un discurso que muchas veces parece caer en la caricatura.

 

Entonces, ¿quién me sacara de dudas? Pues allí radica el problema. Si Internet ofrece un acceso inmediato y fácil a la información, complica mucho la tarea del que busca información contrastada y fiable. Cada grupo de interés puede publicar sus propios contenidos sobre el ATCI/TTIP con el consecuente sesgo.

A mi lo que me gustaría poder hacer es participar en la contratación colectiva de un periodista de investigación (crowdjournalism) que tenga el mandato de producir un informe de 10 páginas con buenas infografías sobre este asunto, mencionando sus fuentes y apoyándose en hechos y datos.

El ATCI/TTIP no sería mi único encargo… hay tantas cosas que me gustaría saber con total seguridad:

  • ¿Los bancos han devuelto el dinero del rescate? ¿Que ha pasado, pasa y pasará con los que no lo han devuelto?
  • ¿Quién financia el terrorismo islamista y porqué no somos capaces de poner obstáculos a esta financiación?
  • ¿Porqué viven tan mal tantos agricultores? Cuando compro 1kg de patatas en un supermercado, ¿quién se queda con qué parte del dinero?

Veo muchas startups que se dedican a cosas triviales y a veces tan absurdas como superfluas. Ojala una nazca para levantar un proyecto de este tipo…

 

 

 

Breve vida y larga agonía de un Ciudadano

¿Por qué escribo esto?

Mi motivación no es ni el rencor, ni la venganza ni nada del estilo. Me afilié para servir y no para servirme. No aspiraba a ningún puesto ni necesitaba ningún sueldo. Nadie puede acusarme de vivir mal o no asumir la no consecución de unos objetivos que nunca fueron míos.

Sólo quiero dar un testimonio, contar mi experiencia de militante en Ciudadanos y, quién sabe, a lo mejor provocar una reacción saludable dentro del partido (aunque por desgracia no creo que esto sea posible).

1.  Mi experiencia de Ciudadano


La ilusión

Me afilié a Ciudadanos el 22 de enero de 2015 después de dedicar mucho tiempo al estudio de la llamada regeneración de la democracia. Estudié la ley de financiación de partidos, la ley electoral, la ley de partidos y las múltiples propuestas de modificación de estas leyes. Examiné las medidas anti-corrupción y pro transparencia que proponían varios colectivos, etc. Finalmente me dediqué a analizar las distintas maneras posibles de promover esta regeneración (tesis doctoral, asociaciones y “nuevos” partidos políticos) y de luchar para conseguirla. Las motivaciones profundas que me llevaron finalmente a afiliarme a Ciudadanos las describí en este post.

Sin ni siquiera esperar a la confirmación de mi afiliación, tomé la iniciativa de comunicar al partido una serie de propuestas muy concretas que creía que podrían contribuir a su éxito: creación de una plataforma online para fomentar el debate interno y permitir a los afiliados ir conociéndose mejor, sugerencias muy concretas en cuanto a marketing y comunicación, etc. A le vez que comunicaba estas propuestas me ofrecí para ayudar a hacerlas realidad. Tenía muchas ganas de hacer cosas.

El 5 de febrero recibí un email de la Agrupación de Madrid que me confirmaba mi afiliación. También me invitaban a mi primera “reunión de zona” al día siguiente.

El jarro de agua fría

Y es así que el viernes 6 de febrero con una docena de compañeros de la Zona Noroeste escuché a nuestro coordinador de zona pasarle la palabra a Miguel Gutiérrez (miembro de la Junta Directiva de la Agrupación de Madrid) para que nos informase de la actualidad de la Agrupación y de los próximos acontecimientos. A los pocos minutos me quedé de piedra cuando, interrogado sobre las inminentes Primarias para Municipales y Autonómicas, este señor llega a explicar a los presentes que “a veces es más sabio no presentarse a unas Primarias; por ejemplo cuando se ve que un candidato reúne muchos más avales que los demás. No se debe olvidar nunca que el que pierde unas primarias tiene que dar un paso atrás y asumir que ya no puede tener protagonismo alguno en el partido”. ¡¿Qué?! ¿Había escuchado bien? ¿Lo había soñado o este señor acababa de renegar de un elemento fundamental de cualquier proyecto de regeneración que es la democracia interna de los partidos? Mi estado de asombro era tal que me quedé sin reacción y ni siquiera tomé la palabra para subrayar esta incoherencia.

Aquel fin de semana me sentí muy mal. ¿Tanto “estudio de mercado” para embarcarme en un proyecto en el que los propios dirigentes no se creen la regeneración? Volví a leer el Ideario del partido para asegurarme de que no había ningún malentendido y comprobar que efectivamente C’s defendía la regeneración de la democracia española y luchaba por incrementar el nivel de democracia interna de los partidos políticos.

La lucha por el Ideario

Después de darle muchas vueltas, decidí contactar por twitter con un compañero que me había recibido en la sede el día que fui a afiliarme y con otro que pertenecía a mi zona y había asistido como yo al sorprendente discurso del señor Gutiérrez. Ambos me aseguraron que no compartían en absoluto el punto de vista de este señor y que C’s era realmente un partido de regeneración pero que en Madrid existía un cierto “desacuerdo” entre la Junta Directiva y parte de la afiliación. Ese mismo día empezó a circular la noticia de que se iba a presentar una candidata a las Primarias del partido para liderar la candidatura al Ayuntamiento de Madrid y que contaba con el apoyo del partido. Este elemento acabó de convencerme de que había un serio problema en C’s Madrid donde, al parecer, los principios fundamentales de la regeneración parecían importar muy poco a los que deberían ser sus mayores defensores. Informado de la candidatura “independiente” de Jaime Trabuchelli, decidí unirme a su grupo de apoyos para intentar defender el Ideario del partido contra los ataques de lo que creía que era un grupo reducido de oportunistas infiltrados en C’s para servir sus intereses personales en detrimento de los valores fundacionales del propio partido. Hice públicas mis preocupaciones al respecto en este post.

Después de dos semanas de trabajo intenso y, contra todo pronóstico, nuestro grupo consiguió los avales necesarios para que Jaime Trabuchelli pudiese presentarse frente a Begoña Villacís. Pero finalmente nuestros esfuerzos no fueron suficientes para vencer al omnipotente “aparato” el día de las elecciones primarias. Que yo sepa, sigue siendo el único caso en C’s en el que un candidato que no cuenta con el respaldo del partido consigue reunir los avales necesarios para presentarse a unas primarias. Habiendo vivido desde dentro estas primeras auténticas Primarias de C’s Madrid, decidí preparar un riguroso informe de evaluación del proceso de primarias con el objetivo de permitir al partido tomar las medidas necesarias para mejorarlo de cara a las Primarias de Generales que estaban a la vista. Este informe tenía vocación de permanecer dentro del partido aunque, muy a mi pesar, acabó publicado por la prensa (todavía se puede consultar en este enlace).

Es en ese momento (estábamos a principios de marzo) cuando saco la conclusión de que ni la dirección de C’s Madrid (básicamente César Zafra y Miguel Gutiérrez) ni la secretaría de organización del partido a nivel nacional (Fran Hervías) están dispuestos a aplicar internamente los principios de regeneración que marcan nuestro Ideario y de los cuales Albert Rivera dice en todas sus aclamadas intervenciones televisivas que son el núcleo duro del proyecto que C’s tiene para España. Sin embargo, decido superar mi disgusto y permanecer en el partido, convencido de que tanto el propio Albert Rivera como la inmensa mayoría de los afiliados del partido sí que se toman la regeneración muy en serio. Di un claro voto de confianza a Rivera, pensando que, desbordado por el repentino éxito del partido y acaparado por su papel de diputado autonómico y de Presidente/portavoz del partido, realmente no se había enterado de las chapuzas que se estaban cometiendo en Madrid y en otros sitios de España.

Con la firme intención de luchar por una mayor coherencia entre el Ideario y las prácticas vividas en el día a día del partido decidí promover dos iniciativas desde Madrid: por un lado, la creación de una  plataforma web para que los afiliados pudiesen debatir y conocerse y, por otro lado, un trabajo “legalista” de denuncia sistemática a la Comisión de Garantías del partido de todas las violaciones de los Estatutos y del Ideario por parte de la Junta Directiva de Madrid.

Y es así que, con un grupo de 10 afiliados y viendo que la propia dirección del partido no atendía nuestras múltiples peticiones de crear dicha plataforma, decidimos crear la Plataforma Ciudadana. Insisto en que, a pesar de los mensajes alarmistas propagados por el aparato del partido, esta plataforma no era ningún instrumento de rebeldía. Como puede comprobar si la visita, es un lugar donde los afiliados y simpatizantes de C’s pueden intercambiar ideas, argumentos, opiniones e informaciones con el objetivo final de desarrollar propuestas políticas de alto valor añadido.

En el ámbito “legal”, nos reunimos también unos cuantos afiliados para preparar los escritos destinados a alertar al órgano encargado de asegurar el respeto de los Estatutos (la llamada “Comisión de Garantías”). Centramos nuestros primeros esfuerzos en denunciar la no convocatoria por parte de la Junta Directiva de Madrid de la Asamblea de Agrupación, en clara violación de los Estatutos que prevén una reunión cada dos meses. Nuestros esfuerzos dieron sus frutos ya que conseguimos forzar una convocatoria después de 5 meses sin que este órgano fundamental se hubiese reunido.

Pero ése no iba a ser el único “premio” que iba a recibir por luchar en defensa del Ideario y de los Estatutos: un día antes de celebrarse la asamblea recibí un lacónico email que me comunicaba mi revocación “motivada por [mi] actitud interna mostrada contra el Partido”. Apenas habían pasado dos meses desde mi afiliación y ya me tocaba vivir en mis propias carnes (por no decir en mi propio carnet) la deriva autoritaria y en absoluto regeneracionista que vive C’s.

¿Iba esta revocación a acabar con mi voluntad de ver a C’s cumplir con su ideal de regeneración? De ninguna manera. Le recuerdo que mi único objetivo al afiliarme había sido el contribuir a la regeneración de la democracia española y de ninguna manera para conseguir cualquier tipo de objetivo personal.  Por este motivo decidí seguir luchando para defender el ideal regeneracionista de C’s, aunque fuese “desde fuera”.

En realidad, con mi revocación, al partido le salió el tiro por la culata. En lugar de neutralizarme y aislarme me puso bajo los focos. Decenas de afiliados me defendieron y se acercaron a mí para que les informase de lo que estaba pasando en C’s. Al cabo de unas semanas se constituyó un chat de Telegram (una aplicación parecida a Whatsapp) que reunía a afiliados de Madrid que compartían una férrea voluntad de defender el ideario regeneracionista de C’s. Curiosamente, este grupo, que no hacía otra cosa que proteger el propio ADN del proyecto de C’s, se vio etiquetado por el aparato como “corriente crítica”. Y se advirtió a los afiliados de que más les valía permanecer lo más alejado posible de estos “disidentes”. ¿Se imagina lo absurdo que le resultaría ver a un ciudadano español perder su nacionalidad por haber defendido la constitución frente a los ataques de unos nacionalistas? Pues en esta misma situación nos encontrábamos. Aislados, ninguneados y amenazados por defender la mismísima esencia del proyecto político de nuestro partido. ¡Kafkiano!

Nuestro grupo empezó a sospechar que se preparaba la partición forzada de la Agrupación de Madrid. Nos pusimos en marcha y preparamos unos documentos didácticos para informar a los afiliados menos implicados de los riesgos que suponía semejante partición en términos de democracia interna (más información sobre este tema aquí). La Junta Directiva negó públicamente la intención de dividir Madrid en 21 Mini Agrupaciones y se burló de nosotros diciendo que de críticos habíamos pasado a ser paranoicos.

Pero, días más tarde, cuando convocaron una Asamblea para anunciar (por supuesto, sin ningún debate ni voto ni nada por el estilo) la partición de la Agrupación en los términos exactos que habíamos previsto, lo que dejó en evidencia es su absoluto cinismo más que nuestra presunta paranoia.

Para mí esta partición de Madrid fue el final definitivo de mis esperanzas. Ya no podía creer que sólo fueran unos pocos los que renegaban de la regeneración. Entendí que en realidad nadie en la dirección de C’s, ni siquiera Albert Rivera, estaba dispuesto a predicar con el ejemplo en esta materia. Entendí que la regeneración era un eslogan más que un objetivo y que el objetivo verdadero es hacerse con el poder, cueste lo que cueste y empezando por el control absoluto del partido en detrimento de la democracia interna.

La puntilla llegó a finales de junio cuando los que siguen dirigiendo Madrid desde la sombra (los dirigentes de las 21 mini agrupaciones no pintan nada en el esquema) convencieron a la cúpula de Barcelona de echar del partido a todos los afiliados “críticos”, empezando por los que podían entorpecer sus planes de cara a las Primarias de Generales que se avecinaban. De un día para otro cerca de 20 afiliados, cuyo único pecado había sido demostrar más fidelidad hacia el ideario que al aparato, fueron revocados o expedientados.

Y así acabó mi larga agonía ciudadana, viendo a mis compañeros de batalla vendidos por 30 monedas de plata por un Judas de pacotilla en una bochornosa operación más digna de la difunta RDA que de la reivindicada Tercera Vía. O cuando de repente te toca vivir La vida de los otros

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2.  El análisis – ¿Por qué Ciudadanos no va a transformar España?


He dejado pasar un mes desde que desperté de mi sueño ciudadano. Hoy puedo analizar la situación con la frialdad y calma necesarias y explicar por qué creo que lamentablemente la regeneración que tanto necesita la democracia española no llegará de la mano de Albert Rivera y de su partido.

Admiremos la golondrina…

Las graves incoherencias que he podido descubrir en Ciudadanos no quitan que este partido (relativamente) nuevo pueda influir positivamente en el desolador panorama político español. La irrupción de Ciudadanos y de Podemos en este escenario tendrá consecuencias. Y de hecho ya las tiene. El PP y el PSOE vuelven a descubrir el sentido de la palabra negociar y hasta sienten el dolor de dar su brazo a torcer.

Ciudadanos se ha colado en la mesa de las negociaciones y parece haber logrado algún que otro resultado a través de su política de pactos. Todo indica, por ejemplo, que el Consejo Consultativo de la Comunidad de Madrid tiene los días contados [http://www.eldiario.es/politica/Leguina-Gallardon-Gonzalez-Consejo_Consultivo-Cristina_Cifuentes-Asamblea_de_Madrid_0_410159698.html]. Es innegable que Ciudadanos es el artífice del cierre de una institución redundante cuyo único objetivo era asegurar rentas vitalicias a políticos “amortizados”.

No cabe duda de que Ciudadanos aporta aire fresco con caras nuevas y algún que otro profesional de renombre. No hay más que ver el debate que generan las propuestas económicas de Luis Garicano para darse cuenta de lo que puede aportar Ciudadanos en cuanto a revitalización del debate político.

… pero que nadie se crea que hace verano

Sin embargo, lo que me ha enseñado mi desoladora experiencia de militancia en Ciudadanos me lleva también a la conclusión de que el riesgo de que todo acabe en un juego de sillas y un “quítate tú que me pongo yo (para seguir haciendo lo mismo)” es altísimo.

¿Cómo creer en un partido y en unas personas que no predican con el ejemplo? A mí se me hace muy difícil por no decir imposible. A continuación quiero ilustrar este escepticismo con 5 ejemplos:

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Estas incoherencias son muy graves. Algunos dirán que son secundarias y que lo que de verdad importa es la propuesta económico-social de C’s para España, ya que esta temática es la que más preocupa a la sociedad española hoy. Algunos dentro del partido incluso dan a entender que estas “imperfecciones” a nivel de democracia interna son anecdóticas dado el reto mayor al que se enfrenta España: relanzar la actividad económica, reducir el paro, reducir déficit y deuda, garantizar las pensiones, etc.

Yo puedo hasta cierto punto entender este orden de prioridad: lo económico-social antes que la regeneración. Sin embargo lo que no puedo aceptar es un argumento según el cual el fin justificaría los medios. En la España de hoy no se puede bajo ningún concepto sacrificar el saneamiento de la democracia en aras de la recuperación económica, precisamente porque la recuperación pasa (entre otras cosas) por un saneamiento de la democracia y de las instituciones.

Pero hay todavía algo más específico al caso de C’s: ¿qué pasa si la esencia del partido consiste justamente en usar nuevos medios más que en tener un fin original? No nos engañemos, la singularidad de C’s es precisamente su enfoque regeneracionista y el contrapunto que ofrece en comparación con los partidos tradicionales, cuyas malas prácticas de corrupción y clientelismo han contribuido a alejarlos de una ciudadanía a quien tan sólo inspiran desprecio.  Como todos los partidos de centro, C’s carece del anclaje ideológico fuerte propio de los partidos de izquierdas y de derechas. Más que ideas nuevas  C’s propone una nueva manera de hacer las cosas, la famosa regeneración.  Si se descubre que en realidad no hay metodología nueva o, mejor dicho, que la hubo pero que se tiró por la borda cuando el barco empezó a acercarse a la orilla de esta isla llamada Poder, ¿qué pasará?

No hace falta ser ningún oráculo para saber que se le verá entonces como un partido más del estilo PPSOE. Y porque, como ya hemos dicho, no tiene una ideología fuerte, todo indica que acabaría siendo devorado por los bandos de siempre: derecha e izquierda. Y que conste que he dicho por los bandos de siempre y no por los partidos de siempre. Efectivamente, puede que faltando a sus promesas de regeneración y de horizontes nuevos C’s devore al moribundo PP para sustituirle y acabe ocupando su espacio a la derecha enfrentándose a Podemos que podría igualmente haber devorado al moribundo PSOE. Funesta perspectiva la de este desesperanzador status quo disfrazado de “cambio sensato”.

¿Son entonces la incoherencia y hasta cierto punto la falsedad los únicos defectos de Ciudadanos?

No; además de estas incoherencias entre el discurso y la práctica, existen, a mi juicio, serios indicios de que Ciudadanos comparte con los partidos de corte tradicional al más puro estilo PPSOE dos graves defectos:

Por un lado, C’s carece de humildad. Si el PP y el PSOE tienen la arrogancia de los que se han acostumbrado a tener el poder, C’s tiene la arrogancia de la juventud. En C’s nadie ha tenido nunca que asumir ninguna responsabilidad de gobierno. En consecuencia, nadie ha experimentado lo que cuesta enfrentarse a la dura realidad. Siguen con la convicción de que nada, ni siquiera la realidad, se les resistirá. De momento sólo conocen una ilusión de realidad, el dulce sabor de las encuestas y de las gráficas de intención de voto que parecen apuntar al cielo. Las cosas les van bien, muy bien. Están convencidos de estar tocados por la mano de Dios. No conciben ni un solo segundo que puede que se estén equivocando en algo. En C’s no existe ni la más mínima preocupación por ir mejorando, hasta tal punto que está mal visto y hasta prohibido emitir internamente críticas constructivas que incluyen propuestas concretas de mejoras. La dirección del partido, tanto a nivel local como nacional, interpreta el crecimiento de la intención de votos como una validación absoluta de su gestión. Piensan que si C’s sube en las encuestas es porque son brillantes y que lo hacen todo perfecto. Por definición, el que critica es un aguafiestas, un resentido o un traidor y lo más sensato es quitárselo del medio lo antes posible. Esta famosa desconexión con la sociedad de la que se acusa a los políticos de los partidos de poder (PP y PSOE), ya se puede observar entre los líderes de C’s. Ya están desconectados de sus bases. Construyen un partido en el que los afiliados pintan lo menos posible. La partición de la incómoda (y poderosa en términos de número de afiliados) Agrupación de Madrid  responde a este deseo de colgar un enorme cartel de “no molesten” en la puerta de los órganos ejecutivos. En realidad (y ya lo ha dicho Albert Rivera en varias ocasiones) C’s está más interesado en conseguir dóciles seguidores de Twitter que le den al RT cuando se les pide que en conseguir afiliados que molestan exigiendo el cumplimiento de los estatutos, que señalen las imperfecciones del proceso de primarias, que soliciten la creación de una plataforma tecnológica que permita el debate de ideas y la elaboración de propuestas de alto valor añadido, etc.

Y por otro lado, C’s es superficial. Hay más preocupación por comunicar bien que por hacer las cosas bien. Es como el PP que cuando se le crítica piensa automáticamente que se ha expresado mal. Este pecado, generado por nuestra sociedad, afecta también a C’s donde se trabaja más para conseguir trending topics en Twitter que para desarrollar propuestas políticas sólidas y bien argumentadas. Quizá es una de las cosas que más me haya sorprendido en estos meses de militancia. El partido de la regeneración no tiene un grupo de trabajo dedicado a las distintas vertientes de esta temática (reforma de la ley de partidos, reforma de la ley electoral, transparencia, etc.). Tampoco hay ningún responsable que se dedique a seguir los trabajos de alta calidad que puedan producir algunas asociaciones en este  ámbito. Pero, eso sí, si Albert Rivera pronuncia un eslogan regeneracionista en una entrevista, toda la maquinaria de propaganda del partido se pone en marcha y se pide a todos los afiliados que manden tweets y hagan retweet de la “noticia”.

Lo siento mucho pero no veo ni tercera vía ni cambio sensato. Veo ocurrencias, búsqueda permanente de titulares y mucha insensatez a la hora de pensar que la comunidad de usuarios de Twitter es un fiel reflejo de la población española.

Conclusión

Algunos intentarán desacreditarme diciendo que este relato y este análisis no son más que el ajuste de cuentas de un ambicioso u oportunista que vio frustradas sus ansias de poder. Los que me conocen saben que no es así. A los demás sólo les puedo reafirmar la sinceridad tanto de mi compromiso ciudadano como de mi relato. También les puedo asegurar que jamás en mi vida he querido tanto como hoy que el tiempo NO me diese la razón. Ojalá mis percepciones fueran alucinaciones. Ojalá mi análisis fuera erróneo. Y, sobre todo, ojala C’s logre la transformación y la regeneración de España que deseo para mis hijas y para todos los españoles. El tiempo lo dirá y dejará a cada uno en su sitio. Lo que le puedo prometer es que no voy a esperar con los brazos cruzados ni desear con cinismo que se materialicen mis peores augurios. Buscaré nuevas vías para poner mi energía y mi experiencia al servicio de esta regeneración de la democracia que sigo considerando vital para España y para todos los españoles.

¿Conoces a Albert Rivera?

No soy nada partidario del personalismo en política. No creo en la figura de un “salvador” omnipotente que tenga poderes mágicos para resolver todos los problemas. Y os puedo asegurar que no he elegido afiliarme a Ciudadanos por la personalidad de su presidente. A un partido hay que apoyarle por sus ideas y por el conjunto de personas que se hacen responsable de transformar estas ideas en actos.

Sin embargo, en el mundo mediático de hoy, conviene tener un buen líder y creo que Albert Rivera es un muy buen líder para Ciudadanos.

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Si no le conoces, te invito a descubrir esta entrevista que le hicieron en RNE ayer por la noche:

¿A ti, qué te parece? Me gustaría mucho leer tu opinión en los comentarios.

Podemos dejarnos engañar, ¡o no!

Últimamente se hace cada vez más difícil emitir críticas argumentadas contra Podemos. A todos los que se arriesgan en este terreno, se les (des)califica inmediatamente de miembros asustados de la casta. Los que me conocen saben que soy muy crítico con el PP y el PSOE a los que considero corresponsables de la situación en la que se encuentra España. Los que no me conozcan que lean algunos posts de mi blog para comprobarlo por ellos mismos.

No ataco a Podemos para defender el estatus quo, lo hago para defender a la democracia española y a muchos ciudadanos que están a punto de ser víctimas de lo que no dudo en calificar como la mayor estafa electoral del siglo.

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  1. Podemos no es anti casta, es otra casta

Podemos se presenta como el movimiento popular que va a devolver al pueblo su soberanía, confiscada desde hace mucho tiempo por una casta de políticos centrados en la defensa de sus intereses propios y no de los ciudadanos a los que deberían representar.

No tengo la más mínima duda de que la democracia española sufre unas cuantas enfermedades que requieren  medidas urgentes: corrupción, favoritismo, caciquismo, clientelismo,… Tampoco tengo la más mínima duda de que los actores tradicionales del juego político español (PP y PSOE principalmente) son incapaces de cambiar unas reglas del  juego que les son tan favorables. Esto significa que necesitamos nuevos movimientos políticos que ofrezcan a la ciudadanía una alternativa real y defiendan un verdadero proyecto de regeneración democrática.

¿Es Podemos la solución a este grave problema de desconexión entre los ciudadanos y sus representantes?

No, rotundamente ¡no!

Podemos dice ser la solución anti-casta. Una  “casta” se define como: parte de los habitantes de una sociedad que forma una clase especial, sin mezclarse con los demás.

Pretenden ser la emanación directa de un movimiento popular casi espontáneo que une a una gran variedad de ciudadanos: jóvenes y ancianos, obreros y directivos, gente del sur y del norte, gente de izquierda, de centro y hasta de derecha. Podemos abre sus puertas a todos los desencantados de 30 años de política del PP y del PSOE.

Si miramos sobre el terreno, en la base del movimiento, puede que parezca real esta transversalidad. Pero conviene mirar la cabeza más que los pies porque, a pesar de presentarse como un movimiento político novedoso, participativo y casi de democracia directa, ya nos hemos podido dar cuenta, a lo largo de su propio proceso constituyente, de que se trata de un partido tanto (o más) centralizado como los partidos tradicionales.

Me he molestado en analizar cuidadosamente los perfiles de cada una de las 63 personas que componen la dirección de Podemos (el secretario general y los 62 miembros del Consejo Ciudadano). He usado los datos publicados por la prensa, por Podemos y la información disponible en redes sociales (sobre todo LinkedIn y Facebook). El resultado de este análisis es sorprendente. Donde el propio Pablo Iglesias ve “gente común”, yo veo una casta que me parece todo menos representativa de un movimiento popular que se autoproclama “transversal”.

La casta de la Complutense

Considerando  que cerca del 30% de la población española tiene un diploma universitario, sorprende enormemente ver que la dirección de este movimiento popular está ocupada al 90% por universitarios, ¡3 veces la media nacional!

Algunos pensarán que esto no es un argumento y que seguramente se puede explicar esta “ligera desviación” porque se habrá elegido dentro de los cientos de miles de afiliados “del pueblo” a los más capacitados para asumir responsabilidades de gestión.  Es discutible pero lo podría entender. Lo que es absolutamente injustificable sin embargo es que 40% de los miembros de la dirección de Podemos salgan de una misma universidad: la Complutense de Madrid. Hay 74 universidades en España. Teniendo en cuenta la alergia a la enseñanza privada de Pablo Iglesias, podríamos reducir este número y limitarnos a las 50 universidades públicas. ¿Cómo justificar que de 50 universidades públicas en este país, una sola provea el 40% de la dirección de un “movimiento popular transversal” de alcance nacional? Para mí, denota una cierta tendencia a creerse parte de una clase especial y no querer mezclarse con los demás. Vaya, vaya… ¡eso huele a casta!

La casta de los “empleados públicos”

Si seguimos con este análisis, vemos que 39 de los 63 miembros de la dirección de Podemos están en nómina del Estado (sobre todo empleados de universidades públicas), 10 son estudiantes, 4 parecen estar en nómina de Podemos, 2 están en paro y 8 pertenecen al sector privado.

Sí, sí, han leído bien, sólo 8 de 63 pertenecen al sector privado. ¡Un 11%!

Cuidado, no me malinterpreten. No quiero denigrar a los trabajadores que dependen del Estado. Nuestra sociedad necesita policías, soldados, bomberos, médicos, enfermeras, profesores y demás funcionarios para funcionar. Lo que digo es que Podemos pierde toda credibilidad como movimiento popular y transversal cuando decide someterse al liderazgo de un grupo donde existe un flagrante déficit de representación del sector privado.

Este sesgo “público” se explica por el propio sesgo “Complutense” y justifica más que nunca el uso del término casta. Si no hay más representación del sector privado es porque Podemos lo crea un grupo de profesores de la Complutense convencidos de formar parte de una élite intelectual, que eligen rodearse de investigadores y alumnos de su propia universidad o de otras (pocas) universidades públicas. ¡Qué lejos estamos de la imagen tan bonita de la asamblea y qué cerca estamos de las direcciones monolíticas tan criticadas del PP y del PSOE!

En conclusión, y a la luz del análisis de unos datos tan objetivos como los perfiles profesionales de los 63 miembros de la dirección de Podemos, se puede afirmar con total seguridad que Podemos es un partido político impulsado, creado, manipulado y dirigido por una autentica casta.

 

  1. Podemos avanza tapado y esconde sus verdaderas motivaciones

Desde sus inicios Podemos se presenta como un movimiento popular de empoderamiento de los ciudadanos. Quieren derrocar a la casta corrupta de los partidos tradicionales y devolver la soberanía al pueblo.

Este discurso parece espontáneo y fruto del descontento generalizado que expresan muchos españoles cansados de luchar contra una crisis económica que parece interminable y hartos de ver estallar un día sí y otro también nuevos casos de corrupción.

La realidad es bien distinta… y Podemos está cada día más cerca de conseguir la mayor estafa política del siglo.

Mientras los militantes de Podemos sueñan con una España renovada, impulsada hacia una democracia más participativa y más directa, la omnipotente dirección de Podemos sueña con una España a medio camino entre el chavismo y el comunismo.

Cuidado, no tengo ningún problema con que Pablo Iglesias y su guardia pretoriana sean comunistas, anticapitalistas o chavistas. Me trae sin cuidado, vivimos en una democracia y pueden defender el proyecto político que quieren. El problema no radica en las convicciones políticas del equipo dirigente de Podemos. El problema radica en la estrategia que han elegido para conseguir sus fines. Están engañando deliberadamente  a millones de españoles escondiendo sus convicciones detrás de un discurso populista y esto es lo que me resulta inaceptable.

Como lo reconocen ellos mismos, después de muchos años de lucha a cara descubierta en las filas de Izquierda Unida, de Izquierda Anticapitalista o de otros movimientos de izquierda radical, se dieron cuenta de que este tipo de discursos no ofrecían perspectivas de victorias electorales. Lejos de desanimarse, decidieron buscar nuevas estrategias para conseguir sus objetivos políticos. De primeras querría agradecerles el detalle de no haber elegido la violencia como hicieron varios colectivos de izquierda radical franceses, belgas, alemanes o italianos en los años 70 y 80. ¡Gracias por haber elegido la vía de la estafa populista!

La estrategia

La nueva estrategia consiste en estafar a la gente aprovechando su descontento, su rabia y su frustración. Como unos buenos surfistas, han sabido elegir y esperar: elegir la mejor ola (averiguar cuáles son los sentimientos populares con mayor potencial electoral, las rabias que más federan a los españoles) y esperar a encontrar el momento más indicado para subirse a la ola y cabalgarla hacia la playa (una crisis económica sin precedente acompañada de una grave crisis de confianza en las instituciones). Aprovechando sus amplios conocimientos teóricos (muchos son profesores de ciencias políticas, sociología o psicología) y sus trabajos prácticos (los experimentos llevados a cabo en Venezuela y otros países “bolivarianos”) han sabido dar en el centro de la diana.

La buena ola

Años de militancia en vano les han enseñado que no basta con enfrentarse a la izquierda y a la derecha. No, es mucho más rentable utilizar una rabia “transversal”, “popular” dirigida hacia un colectivo pequeño: los ciudadanos de a pie contra la casta de los políticos. En lugar de asumir su posicionamiento real a la izquierda de IU, se inventan una nueva escala “vertical”: “somos nosotros, el pueblo, contra ellos, la casta”. Bien jugado, visto así son un 99,99% (pueblo) contra un 0,01% (casta). Además, usando el término negativo “casta” se aseguran de no tener adversario en ningún foro. Claro, ¿quién quiere asumir el papel del malo de la casta? Es como salir a la calle y gritar “voy a matar a todos los idiotas”. Les aseguro que nadie se va a sentir amenazado.

Por supuesto, no podemos culpar a Pablo Iglesias y su equipo del lamentable espectáculo que ofrecen los políticos españoles a los ciudadanos. Son estos mismos políticos los que les han regalado la ola a la que se han subido ahora, y los que la siguen reforzando día tras día. ¡Gracias Señorías! Bárcenas, EREs, tarjetas black, Noos, Familia Pujol, Mercasevilla,… Iglesias & Co,… la gente de Podemos buscaba una ola y les han regalado un tsunami.

El buen momento

La corrupción no es ninguna novedad, ni en España ni fuera. Pero la clave es la sincronización entre unos casos de corrupción y una crisis económica violenta y prolongada que ha desgastado al pueblo español. La gente es fatalista y suele tolerar o aguantar un cierto nivel de corrupción. Sin embargo esta tolerancia se agota cuando despilfarros, sobornos o verdaderos atracos ocurren en una época convulsa en la cual millones de personas pierden su trabajo, ven sus impuestos subir y sus derechos recortados.

Pablo Iglesias y su equipo han lanzado Podemos con el discurso adecuado (la casta roba al pueblo) en el momento adecuado (pueblo agotado y desesperado).

La estafa

La estafa consiste en hacer campaña disfrazados de defensores de la democracia, de la lucha contra la corrupción y de la modernización de la política cuando el objetivo real es instaurar en España un régimen a medio camino entre el de Venezuela de Chávez y el régimen comunista de la ex URSS. Se trata de mantenerse en el terreno de la propaganda a golpe de fórmulas bien estudiadas para que contenten a todos sin asustar a nadie en lugar de entablar un verdadero debate de fondo que obligaría a desvelar la ideología de extrema izquierda y asumir los lamentables fracasos en los que acabaron en ambos casos.

Esta turbia estrategia de falsificación y de engaño masivo que no dudo en llamar estafa populista, no es ninguna alucinación mía. Tampoco es una intuición. No es complicado encontrar pruebas irrefutables de que la “transversalidad” de Podemos es un gran engaño y que esconde en realidad un clásico proyecto de ultra izquierda que no quiere decir su nombre.

Antes de vender este cuento al pueblo, el equipo de Pablo Iglesias ha tenido que vendérserlo a sus más fieles seguidores de los movimientos de izquierda radical (Juventudes Comunistas, Izquierda Anticapitalista, etc.). Han tenido que convencerles de travestirse para conseguir el poder. Vean estos explícitos extractos de una reunión que mantiene Pablo Iglesias con los Jóvenes Comunistas de Zaragoza:

  • Ya no funciona el posicionamiento tradicional, a la izquierda de la izquierda

Ver el vídeo (30 seg.)

  • Hay que cambiar de imagen para conseguir el poder. Los ejemplos a seguir son Venezuela donde Chávez se impone con un partido llamado “Movimiento 5ª Republica” y Ecuador donde Correa gana con un partido llamado “Alianza País”

Ver el vídeo (40 seg.)

  • Hay que esconder las imágenes tradicionales de la ultra izquierda (estrella roja, puño levantado, Internacional, etc.) para no asustar a los electores. Pablo Iglesias da como ejemplo el movimiento Juventud Sin Futuro que, gracias a un buen maquillaje, ha conseguido muchos más seguidores de los que podría haber conseguido usando los símbolos habituales que usaban sus líderes cuando estaban al frente de Contrapoder.

Ver el vídeo (2 min.)

Que cada uno saque sus conclusiones y actúe con responsabilidad el día de las elecciones pero que nadie venga a decir “no sabía”.

No tengo ningún problema con los musulmanes ¿y tú?

Activists Hold Anti-War Rally In New York

 

Es increíble ver como la gente aprovecha los atentados de París para dar rienda suelta a su odio hacia los musulmanes. Dos locos matan a 12 personas en nombre de Allah y ya tendríamos el derecho (o la obligación) de echar a todos los musulmanes de España (o Europa).

¡Cuantas veces tendremos que recordar que los extremistas islamistas no representan a los musulmanes! Les insultan, les oprimen pero no les representan.

¿A caso los cristianos locos responsables de la matanza de Waco representaban a todos los cristianos? Pues entonces, dejemos de estigmatizar a toda una comunidad por los actos de unos cuantos.

Por los tiempos que corren y con la frustración ambiente algunos sienten la tentación de buscar un chivo expiatorio. Y claro, si puede ser “ajeno”, “extranjero”, “distinto” mejor que mejor. No hagamos con los musulmanes en 2015 lo que los nazis hicieron con los judíos en 1940.

Por supuesto, esto no significa que tengamos que renunciar a nuestros derechos o nuestra seguridad. Los musulmanes caben en Europa siempre y cuando respectan sus leyes. Igual que los chinos o los peruanos. No se puede tolerar la violencia, ni la de genero, ni la de los hooligans, ni la de ETA ni la de los islamistas. Pero del mismo modo que nadie se plantea separar hombres y mujeres, prohibir el fútbol o encarcelar a todos los vascos, no vamos a arrojar a todos los musulmanes al mar.

Tolerancia cero con los islamistas pero respeto total hacia los musulmanes.

Una última cosa, es curioso ver como unas mismas personas son capaces de proferir palabras de odio hacia los musulmanes enfundados en camisetas de fútbol que llevan patrocinios como Emirates (Real Madrid) o Qatar Airways (FC Barcelona).  Alergia al musulmán pero no a su dinero… ¡patético! Otra demostración de que racismo e idiotez suelen ser dos trastornos mentales que van de la mano.

Populares Indignados

¡Gracias a los cerca de 200 electores del PP que han participado en mi encuesta! A pesar de no ser una muestra estadísticamente suficiente para sacar conclusiones de la más alta calidad, sí son datos suficientes para hacerse una idea de lo que pasa por la cabeza de los electores “de derechas”.

 

1.   Enorme indignación

Los innumerables casos de corrupción, el no cumplimiento del programa electoral y el desperdicio de una mayoría absoluta han llevado al 93% de los electores tradicionales del PP a querer castigar a su propio partido.

 

Cospedal

La cuestión es entonces ¿cuál es la mejor manera de castigar al PP?

 

2.   Sensación de impotencia

El 75% de los electores de derechas considera que se necesitan más alternativas de voto. Son muchos los que no contemplan seriamente votar al centro (UPyD o Ciudadanos) y los que no creen en Vox.

El 36% de estos electores tradicionales del PP, no sabe todavía a quién votará en las próximas generales de 2015 pero está seguro de no querer votar al PP.

El 20% no quiere votar al PP pero podría votarle a regañadientes para evitar un mal mayor (Podemos).

El 9% no ve otra opción válida que la abstención.

Claramente, el electorado de derechas se merece que se le ofrezca una alternativa constructiva y pragmática.

 

3.   Acogida de la propuesta de regeneración democrática de derecha

Al descubrir la original propuesta que hemos diseñado (aunque de momento no sea más que un boceto), el 31% de los electores tradicionales del PP se entusiasma hasta el punto de decir “contad con mi voto”.

Un 35% adicional se declara dispuesto a respaldar esta propuesta en las urnas bajo condiciones. Las condiciones más mencionadas son, por orden de popularidad: (1) conseguir que se presenten personas de renombre y de confianza, (2) conseguir el apoyo suficiente para que el PP no pueda hacer nada sin “nuestros” diputados, (3) detallar más el programa, (4) defender la vida y (5) ofrecer las más estrictas garantía de transparencia y democracia interna.
Como pueden ver, condiciones muy legítimas y que se pueden cumplir con un trabajo serio en cuanto a programa y movilización.

Finalmente, un 21% se declara “no convencido”. Una mitad reprocha al proyecto su posicionamiento como socio natural del PP. Esta mitad no quiere saber nada del PP. Otra mitad se preocupa por el eventual daño que podría provocar este nuevo partido al número total de representantes “de derechas” en el parlamento.

En conclusión, creo que existen serios indicadores a favor de la puesta en marcha de un proyecto de derechas que ofrezca al elector una verdadera alternativa al PP. Un proyecto que sea lo suficiente ambicioso para obligar al PP a adoptar medidas de regeneración democrática y a cumplir sus promesas de 2011. Un proyecto que sea lo suficiente humilde y pragmático para fijarse objetivos alcanzables en un solo año, que es el tiempo que nos separa de las próximas y seguramente cruciales elecciones generales de 2015.

Personalmente me comprometo a hacer todo lo que está en mi mano para transformar este proyecto que ya ha generado mucha ilusión en una realidad política que consiga resultados.

Cómo castigar al PP sin favorecer a Podemos

Hablo a la gente “de derechas” porque son los que me leen y a los que más conozco pero lo que digo se puede aplicar a la gente “de izquierdas”.

Estáis disgustados. El PP apesta a corrupción y no parece que le preocupe mucho realmente. Hace años que promete escuchar a sus electores y cambiar el sistema pero ha desperdiciado su mayoría absoluta y no ha reformado NADA para mejorar la calidad de la democracia española:

Ha votado una Ley de Transparencia “de segunda” que se queda muy corta respecto a los estándares internacionales o a la Directiva europea. Lo ha hecho para proteger sus propios intereses, en detrimento de los intereses de los ciudadanos. No quieren que podamos controlar mejor su actividad y destapar más fácilmente sus chanchullos.

No ha hecho absolutamente nada para recortar los gastos políticos: vender los coches oficiales, fusionar ayuntamientos, cerrar instituciones completamente inútiles que sólo sirven para colocar a dedo a amigos y familiares, etc.

No quiere oír hablar de primarias, listas abiertas y otras medidas que permitirían luchar contra el caciquismo de los partidos para reforzar el papel del ciudadano y permitirle castigar a los corruptos y a los inútiles en las siguientes elecciones.

Defiende un modelo de financiación de partidos que permite muchísimos abusos y el despilfarro del dinero público.

Y, lo más grave, se niega a respetar la separación de poderes y sigue controlando a la Justicia, colocando a dedo a los jueces para que sean lo más dóciles posibles.

 

Los partidos dominantes (PP y PSOE) se niegan a adoptar medidas que vayan en contra de sus propios intereses. Entonces, ¿qué podemos hacer?

¿Votar a Podemos y arriesgarnos a crear en España un estado populista al estilo de Venezuela? ¿Quedarnos en casa y dejar que decidan otros?

UPyD y Ciudadanos son otras opciones para los electores “de derechas” pero, tras haber hablado con muchos de ellos, veo bien que les cuesta muchísimo renunciar a votar a las ideas del PP.

Realmente, ¿no hay una manera para el elector tradicional del PP de castigar al PP sin castigarse a uno mismo ?

A mí se me ha ocurrido algo: el voto condicionado al PP.

Me explico:

Propongo crear un partido que promete ser un aliado fiel del PP, votando a favor de todas las propuestas que estén incluidas en su programa PERO ponemos condiciones a este apoyo:

1/ Más y Mejor democracia

Nueva Ley de Partidos (cuentas transparentes, primarias)
Nueva Ley electoral (los votos de todos los españoles tienen que valer lo mismo, listas abiertas, etc)
Nueva Ley de Financiación de los Partidos

2/ Verdadera política anti-corrupción

Justicia Independiente (los partidos no pueden elegir a sus jueces)
Supresión de los aforamientos y de los indultos
Tribunal de Cuentas con poderes reales para controlar las cuentas de los partidos y sancionar en caso de infracción.

3/ Reducción de los gastos “políticos”

Menos coches oficiales, menos asesores, menos gastos para las campañas electorales, fusión de Ayuntamientos, cierre de entidades públicas que se crearon exclusivamente para colocar a amigos,…

4/ Reforma de las Administraciones Públicas

Acabar con los nombramientos “a dedo”, acabar con las duplicidades entre Estado y CCAA, etc.

5/ Lucha contra el fraude fiscal

En lugar de subir siempre los impuestos, ¿por qué no hacemos todo lo posible para cobrar los que existen y así poder reducirlos?

Se trataría de un partido “biodegradable”: se crearía exclusivamente para tomar estas medidas concretas tan necesarias que los políticos nunca adoptarán porque van en contra de sus propios intereses y privilegios.

Si el PP no quiere transformarse y regenerar la democracia, no queda otra que obligarle a hacerlo. Pongamos nuestro voto al PP en una caja fuerte.

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No les daremos la llave hasta que no hayan aceptado adoptar todas y cada una de estas medidas imprescindibles para regenerar una democracia tremendamente debilitada.

Por favor, dedica 2 minutos (no se tarda más) a rellenar esta encuesta para ayudar a encarrilar este proyecto atrevido pero nada descabellado. No te olvides nunca de que eres tú el que vota y el que tiene la sartén por el mango.

 

P.D. Si eres “de izquierdas” pero te asusta el populismo de Podemos, ¿por qué no creas un partido que permita condicionar el voto al PSOE?

 

Una propuesta minimalista

Personalmente, para lograr entusiasmar a los disgustados del PP o de la política en general, propongo un programa minimalista y de amplia adhesión que se centre en la regeneración democrática:

 

Mejor democracia

  • Modificación de la Ley de Partidos (primarias obligatorias, transparencia, etc.)
  • Modificación de la Ley Electoral (todos los votos deben valer igual, listas abiertas, etc.)
  • Control más estricto de la Financiación de Partidos (control ciudadano para evitar que PP y PSOE se autorregulen y amplíen cada año sus presupuestos, Tribunal de Cuentas independiente, limitación muy estricta de los gastos de campaña, prohibición del endeudamiento,…)
  • Verdadera Ley de Transparencia (condición fundamental para permitir el control y restaurar la confianza)
  • Verdadera separación de Poderes para tener una Justicia independiente

 

Mejor educación

Pacto para la Educación (calidad, neutralidad, estabilidad). Abrir un debate entre especialistas, padres, profesores (afiliados o no a sindicatos), directores de centros, etc. Analizar lo que se hace mejor en el extranjero. Consensuar un plan que permita hacer del sistema educativo español una ventaja competitiva y no un lastre (con objetivos claros e indicadores medibles).

 

Mejor gestión

  • Fusión de Ayuntamientos
  • Supresión de las Diputaciones
  • Aclaración de los niveles de competencia en España (supresión de competencias duplicadas)
  • Reforma de las Administraciones Públicas:
    • menos asesores nombrados a dedo por encima de los funcionarios,
    • cerrar “Observatorios” y otros entes públicos creados para colocar a afines,
    • etc.

 

A lo mejor te parece raro un programa tan corto. Te aseguro que no se trata de ningún despiste. En realidad veo 5 motivos para tener semejante postura minimalista:

  1. Mínimo denominador común

Cuanto más limitado sea el programa, mayor será el número de simpatizantes potenciales.

  1. Diferenciación

Un programa corto sirve para diferenciarse de los partidos tradicionales que engañan desde hace años a los ciudadanos pretendiendo tener la respuesta a todos los problemas de la sociedad.

  1. Auto control

Un programa muy limitado permite afirmar el carácter temporal del movimiento o partido que lo promueve. Con la idea de desaparecer una vez acabado el trabajo, estamos seguros de no atraer a gente que quiere vivir de la política para siempre sino gente que está dispuesta a dedicar unos años a esta necesaria regeneración.

  1. Credibilidad

Ha llegado la hora de reconocer que los Gobiernos no están para resolver todos los problemas. Muchos problemas tienen que ser resueltos por los propios ciudadanos. El Estado por ejemplo no crea empleo, son los emprendedores y empresarios los que lo hacen.

  1. Falso minimalismo

En realidad es un programa mucho más potente de lo que parece. Regenerar la democracia significa volver a colocar al ciudadano en el centro del debate público. Cuando las instituciones dejan de funcionar en beneficio del conjunto de los ciudadanos para ponerse al servicio de los intereses particulares (de los partidos), hay muchas repercusiones: corrupción, subvenciones partidistas, decisiones arbitrarias, etc. Es como un tumor cerebral que afecta al funcionamiento de todo el cuerpo. El brazo está bien pero no se mueve. El ojo también pero no ve. No hacen falta ni escayola ni gafas, “basta” con extirpar el tumor.

 

¿Qué te parece? ¡Espero tus comentarios!