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Necesitamos ganas y canas

[Aviso: este post no creo que interese a los de mis lectores que (por desgracia) no son afiliados a Ciudadanos. Os prometo un post para todos muy pronto :D]

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Ayer al final de su presentación la candidata al Ayuntamiento de Madrid, Begoña Villacís, presentó a “su equipo”. No deja de sorprenderme este gesto dado que si en C’s se hacen primarias es para seleccionar a personas, no a equipos. No es el tema de mi post pero no puedo evitar pensar que este tipo de prácticas son la antítesis de la regeneración. ¿Nos vamos a molestar en organizar unas primarias para que algunos introduzcan en ellas un concepto tan rancio como las listas cerradas?

Pero bueno, que me voy por las ramas… Lo que quiero transmitiros hoy es que Begoña se equivoca cuando dice que este equipo es “su” equipo y más todavía cuando dice que es el equipo ideal.

Error de casting

Ayer investigué un poco entre los datos del Instituto Nacional de Estadísticas y descubrí que la edad media del elector que participa en las elecciones municipales de Madrid tiene 48,5 años. La edad media de los candidatos para los que Begoña pide el voto es de 34 años. ¿Soy el único en ver ahí un problema?

La política es el arte de la empatía. Se necesita conectar con el ciudadano. El éxito de C’s se debe fundamentalmente a la capacidad que tuvo y tiene Albert Rivera de diseñar una propuesta de regeneración que, además de necesaria, cuenta hoy con una gran adhesión entre la población española.

Pero los candidatos también tienen su importancia. El elector quiere sentirse representado en las instituciones. No sólo por gente que piense igual o parecido, sino también por gente con quien se pueda identificar. Necesitamos más variedad de edad y de nivel de experiencia profesional. Por supuesto que necesitamos candidatos jóvenes con ganas pero es tan importante o más incluir a candidatos con canas. Necesitamos la ilusión y la ingenuidad de la juventud pero no podemos prescindir de la experiencia y la sabiduría que sólo aportan los años. Necesitamos candidatos que todavía crean que nada es imposible y otros que saben que a veces hay que saber conformarse con lo posible.

C’s defiende la tercera vía, la del equilibrio, la del sentido común. Nuestra lista también necesita equilibrio y sentido común.

Error de metodología

Ya lo he defendido en otro artículo, no podemos confundir la meritocracia (tener en cada puesto a los mejores) con “hacer méritos”.

¿Creéis que, cuando Obama gana las elecciones, se deja llevar por el sentimentalismo y coloca a dedo al que le llevaba las estadísticas y las encuestas durante la campaña a la cabeza del ministerio de finanzas? ¿Creéis que coloca a su maestro de los eslóganes a la cabeza del ministerio de asuntos exteriores? Evidentemente no. Les da las gracias y se pone a buscar a los mejores para estos puestos.

Lo siento, Begoña, pero todo indica que has confundido meritocracia y “hacer méritos” a la hora de formar “tu equipo”, pretendiendo regalar puestos a los que te ayudaron en tu campaña. Si fuera realmente “tu” equipo me daría más o menos igual pero conviene recordar que hablamos de nuestro equipo, el que tiene que defender el ambicioso proyecto de regeneración que formamos todos los afiliados de C’s Madrid.

No quiero caer en el ataque personal y poner el foco sobre tal o cual de estos candidatos de “tu” lista que me parecen especialmente flojos. No sería justo y tampoco muy constructivo. Pero sí que me atrevo a decir que no están todos los que más pueden aportar a nuestro proyecto.

Más allá de la crítica, hay una propuesta de solución

Claramente Begoña no se ha molestado en investigar y estudiar los perfiles de los candidatos a primarias para los puestos de 2-5 del Ayuntamiento de Madrid. De haberlo hecho no habría dejado escapar a:

José Rafael Rodríguez Bartolomé, 55 años, padre de 4 hijos, con estudios de gestión empresarial en Reino-Unido y un MBA. ¿Cómo es posible que C’s renuncie a beneficiarse de los 22 años de experiencia que tiene este candidato en auditoría bancaria cuando proponemos justamente auditar al Ayuntamiento para optimizar su gestión?

Miguel José Balanyá, 56 años, 2 hijas, licenciado en empresariales de ICADE, diploma del IESE y máster en Movilidad Urbana. ¿No vamos a necesitar un concejal con una experiencia relevante en proyectos de movilidad urbana, planificación de eficiencia energética en las ciudades y energías limpias cuando proponemos hacer de la lucha contra la contaminación una de nuestras prioridades para Madrid?

Miguel Ángel Redondo Rodríguez, 45 años, economista, más de 20 años de experiencia en departamentos financieros de importantes empresas y una persona que cuenta con el aprecio de innombrables afiliados porque vive los valores de C’s. ¿Cómo podemos imaginar prescindir de semejante perfil cuando pretendemos atacar de frente el problema del endeudamiento del Ayuntamiento?

No quiero sustituir un dedazo por otro. Sólo quiero arrojar un poco de luz sobre unos perfiles que creo que aportarían mucho valor al equipo que representará las ideas de C’s en el Ayuntamiento de Madrid. Hay más, podría haber hablado de la fantástica Ana Domínguez Soler, de Carlos Alemany u otros que pueden aportar grandes experiencias y mucho talento. Pero lo que nadie puede negar es que nuestros estatutos dicen claramente que eres tú y sólo tú, afiliado de C’s Madrid, quien tiene la gran responsabilidad de designar a los candidatos que ocuparán los puestos de 2 a 5 de la lista que nos representará a todos en las elecciones.

¡Felices primarias a todos!

 

P.S. Y que conste que se puede hacer la misma reflexión para la elección de los candidatos 2-5 para la Comunidad de Madrid. Te aseguro que, por desgracia, no todos los mejores salen en la foto…

¿Tenemos claro nuestro ADN Ciudadano?

[En principio este post sólo debería interesar a mis compañeros de Ciudadanos]

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Soy un recién afiliado a Ciudadanos. Mi principal motivación es la de la regeneración de la democracia. Considero que, atrapados entre las mentiras de los populistas, cuyo único objetivo es llegar al poder, y las de los partidos tradicionales, cuyo único objetivo es mantenerse en el poder, los ciudadanos tenemos la responsabilidad de impulsar la democracia. Para mí esto significa innovar en el ámbito del funcionamiento de los partidos y de su financiación, en el ámbito electoral y, por qué no, inventando nuevas formas de representación.

Después de descubrir algunas “cosas” del partido, siento la necesidad de compartir con los demás afiliados algunas preocupaciones. Soy consciente de que somos un partido muy joven (por lo menos en Madrid) y que los inicios en todos los proyectos suelen tener aspectos caóticos. Sin embargo, necesito que, más allá de los idearios oficiales y las declaraciones públicas de Albert Rivera, seáis vosotros, mis compañeros de viaje, los que me garanticéis vuestras intenciones, vuestras motivaciones y lo que a mi juicio debería ser nuestro ADN de Ciudadanos.

Puede que os parezca muy ingenuo pero necesito conocer vuestras respuestas a estas 3 preguntas:

¿Estamos de acuerdo en decir que la Afiliación no es una inversión?

La afiliación a un partido político es, o por lo menos debería ser, un acto de responsabilidad ciudadana y hasta me atrevo a decir de generosidad: un ciudadano hace el sacrificio de dar tiempo y energía para la consecución de un objetivo que beneficia al conjunto de todos los ciudadanos.

La afiliación a Ciudadanos no es, o por lo menos no debería ser, una inversión. Uno no puede pretender sacar más provecho de su actividad política que el que saque cualquier ciudadano que haya preferido quedarse en casa, jugar al tenis, ir al cine o incluso militar en otro partido. Lo que hacemos lo hacemos para nosotros, nuestros hijos, nuestros nietos, nuestros vecinos, nuestros amigos pero también para millones de desconocidos con los que “sólo” compartimos nuestra ciudadanía.

Esto no es un argumento “filosófico”, tiene unas consecuencias muy prácticas que nos tienen que diferenciar radicalmente de los partidos tradicionales a los que pretendemos desbancar. Tenemos vocación de gobernar y legislar para todos, no para los “nuestros”. Tenemos vocación de aportar no de servirnos.

Esta afiliación “generosa” es también la mejor garantía de nuestra libertad como afiliados y como partido. Estamos aquí para construir un mundo mejor y no para hacernos un hueco más cómodo en este mundo. Esto nos permite preservar nuestra libertad de ciudadano dentro del propio partido. El que viene para aportar no se tiene que callar, no se tiene que someter, no tiene que pensar en proteger ninguna inversión. Si nos fijamos en el silencio de los miembros del PP confrontados al caso Bárcenas o el silencio de los miembros del PSOE confrontados al caso de los EREs, nos podemos hacer esta pregunta ¿cuántos son libres porque vinieron para aportar y cuantos son sumisos porque vinieron para servirse?

Es posible que algún día Ciudadanos sufra la mancha de un caso de corrupción que afecte a uno de sus afiliados, pero quiero que nos prometamos los unos a los otros que jamás sufrirá la deshonra por el silencio de miles de sus miembros que decidan mirar para otro lado.

Entonces, ¿somos ciudadanos que vienen a aportar u oportunistas que vienen a servirse?

¿Estamos de acuerdo en decir que la Meritocracia no tiene nada que ver con “hacer méritos”?

Un partido político es un conjunto de ciudadanos que comparten unos valores y unos objetivos. Como todos los “colectivos”, su éxito depende de la suma de talentos de sus miembros y de la capacidad del propio colectivo de sacar lo mejor de cada uno. Esto es así en un equipo de fútbol, en una empresa o en un partido político. Para triunfar necesitarán un gran delantero, buenos ingenieros y genios de la comunicación. Pero más vale que el delantero no acabe en la portería, los ingenieros llevando la asesoría jurídica y el genio de la comunicación desarrollando el programa económico.

A esto se le llama meritocracia: cada función ha de ser desempeñada por la persona mejor preparada para ello.

Lo curioso es que en los partidos políticos a veces se confunde este concepto de meritocracia con el de “hacer méritos”. Algunos piensan que los puestos de responsabilidad los tienen que ocupar los que están desde hace más tiempo o los que más tiempo dedican al partido. Es un error grave y más grave aún en un partido “joven”. Es humano que cada afiliado venga con algún que otro objetivo personal pero cabe recordar en todo momento que el objetivo común es cambiar la sociedad  y que no se puede aceptar jamás que la búsqueda del objetivo común se vea entorpecida por las ambiciones particulares.

En Ciudadanos necesitamos que cada puesto esté cubierto por la persona más capacitada y mejor preparada para ello. No puede ser que tal puesto en la Junta o tal otro en las listas se entregue como premio al afiliado más antiguo o al que más horas haya pasado al pie del cañón distribuyendo folletos. Y esto no quita que no seríamos nada sin el afiliado nº1 o sin el rey de las carpas.

Por supuesto hay estatutos y normas internas que respetar y el partido no puede funcionar como un continuo juego de las sillas musicales donde los que ejercen una responsabilidad dimiten cada vez que un mayor especialista en la materia se afilia. Sin embargo, estos estatutos y normas internas sólo tienen sentido si están al servicio del objetivo colectivo del partido y, en consecuencia,  los que ejercen responsabilidades tienen la obligación de incorporar a sus equipos a los nuevos afiliados de mayor talento.

No olvidemos nunca que si hay ciudadanos ilusionados que deciden apoyar el proyecto regeneracionista de Ciudadanos no es para que nos pongamos a reproducir las malas prácticas internas de los partidos tradicionales.

Entonces, ¿somos ciudadanos comprometidos capaces de sacrificar nuestras ambiciones personales por el éxito del proyecto colectivo?

¿Estamos de acuerdo en decir que si no predicamos con el ejemplo no vamos a ninguna parte?

Lo que más me atrae del proyecto político de Ciudadanos es su voluntad de regenerar la democracia española que, a pesar de ser de las más jóvenes del continente, parece sufrir un envejecimiento prematuro. Tenemos que trabajar mucho y en muchos frentes: funcionamiento y financiación de los partidos, ley electoral, separación de poderes y hasta innovaciones que permitan conseguir democracia más allá de las elecciones.

De momento, por lo menos desde Madrid donde no estamos en las instituciones, poco hemos podido hacer. Pero si hay algo que podemos y debemos hacer es predicar con el ejemplo. Ciudadanos tiene que ser un modelo de democracia interna. De no serlo, es el proyecto político en su globalidad el que pierde toda su credibilidad.

Nuestros estatutos prevén la designación de candidatos con un proceso de Primarias. Es un elemento fundamental de Ciudadanos y no un adorno. Con esto quiero decir que no se trata de gestionar este partido como un partido tradicional a pesar de las primarias. Se trata de que estas primarias sean en el centro de la vida del partido y marquen su pulso. Por muy apresurados que andemos, por mucho que nuestras estructuras sean nuevas y a veces débiles y por mucho que escaseen los recursos, no podemos prescindir de auténticos procesos de primarias. Estos auténticos procesos de primarias son el indicador de la buena salud del partido. En un partido regeneracionista sano se presentan varios candidatos que aportan visiones distintas, consiguen los avales sin problema si son capaces de demostrar que su candidatura enriquece el debate y compiten en un ambiente de respeto mutuo porque se preocupan más por el objetivo colectivo que por sus objetivos personales. En un partido sano los afiliados eligen al candidato que consideren que mejor puede contribuir al objetivo colectivo pero no castigan ninguna candidatura constructiva por el simple hecho de no ganar. En un partido sano los candidatos que triunfan integran en su programa las buenas propuestas de otros candidatos y saben reconocer y aprovechar el talento de los candidatos no elegidos.

Como afiliado entusiasta de Ciudadanos no podría aceptar unos procesos de primarias truncados para favorecer a candidaturas “de aparato”. Tampoco podría entender que el aval particular se confunda con el voto o que el simple hecho de reunir un montón de avales baste para desanimar a otros candidatos. Y, finalmente, no entendería nunca que la derrota de una candidatura constructiva, “que aporta”, lleve a ningún afiliado (ni al propio candidato ni a los que le han avalado o apoyado) a una lista negra de afiliados malditos condenados al silencio que no tendrían más alternativas que huir, callar o pedir perdón.

Ciudadanos es un partido donde deben mandar los afiliados generosos y responsables. Si algunos quieren un partido donde manden matones y caciques, ya existen varias alternativas y desde hace muchos años.

Entonces, ¿somos ciudadanos que creemos profundamente en la regeneración de la democracia y estamos dispuestos a demostrarlo?

De la necesidad de cambiar la Ley de Financiación de Partidos

No hace falta ser un gran politólogo para darse cuenta de que existe un importante desencuentro entre los ciudadanos españoles y sus políticos. Al tener múltiples causas, es un problema cuya resolución pasa por una serie de reajustes que tienen que ver con el funcionamiento interno de los partidos, su financiación, la manera de organizar las elecciones, la separación efectiva de los poderes y hasta la educación y la responsabilización de los ciudadanos. Hoy quiero dedicarme al examen de una cuestión que a mi juicio es clave en este debate: la financiación de los partidos políticos.

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  1. A día de hoy, ¿cómo se financian los partidos políticos españoles?

La financiación de los partidos políticos españoles se rige por la Ley Orgánica 8/2007, modificada por última vez en octubre de 2012. Para un análisis exhaustivo de este régimen legal, recomiendo el brillante estudio que le dedica Gaspar Ariño Ortiz. Me limitaré aquí a enunciar las principales características de esta reglamentación:

Sistema mixto “público-privado”

  • Los partidos tienen acceso a subvenciones del Estado tanto para financiar su funcionamiento ordinario como para hacer frente al coste de sus campañas electorales. Este dinero se reparte entre los diferentes partidos en función de los resultados de las elecciones anteriores.
  • A la vez, los partidos pueden a solicitar los ciudadanos que contribuyan a su financiación con un límite de 100.000 euros por persona al año.
  • No pueden recibir directamente donativos de empresas, pero los pueden recibir a través de las fundaciones que controlan…
  • Finalmente, los partidos pueden solicitar créditos a los bancos que les pueden condonar estas deudas por un máximo de 100.000 euros al año.

Control del Tribunal de Cuentas

Corresponde en exclusiva al Tribunal de Cuentas el control de la actividad económico-financiera de los partidos políticos. Esta institución examina las cuentas anuales de los partidos y tiene el poder de sancionar las eventuales irregularidades.

  1. ¿Cuáles son los mayores defectos de este sistema de financiación y qué problemas genera?

Falta de control

El control llevado a cabo por el Tribunal de Cuentas no funciona. El primer obstáculo al buen funcionamiento de la institución es su propia composición: sus miembros son designados por los propios partidos políticos. ¿Acaso pensamos que los partidos se van a sancionar a ellos mismos?  El segundo obstáculo es el plazo de prescripción: 4 años a partir del momento de la infracción, cuando el Tribunal tarde una media de 5 años en publicar sus informes. ¡Si concluye que hay una infracción, ya no puede sancionarla!

Esta dramática falta de control genera una sensación de impunidad que abre las puertas a todo tipo de prácticas irregulares y de corrupción.

Autorregulación

Los propios partidos deciden la cantidad de subvenciones que se otorgan. Se suben el presupuesto cuando y en la medida que les convenga y no tienen un verdadero incentivo en gestionar bien. Es tan absurdo como dejar a un niño fijar el importe de su paga mensual.

Este sistema de “barra libre” de subvenciones no incentiva la buena gestión. Los partidos gastan cada vez más y no pasa nada. Si el propio sistema no exige una buena gestión de los partidos, ¿cómo podemos pretender que estos malos gestores, enganchados a las subvenciones, sepan gestionar un estado?

Confusión “público – privado”

Hay un debate entre los partidarios de la financiación pública (subvenciones) y los partidarios de la financiación privada (donativos) con una infinidad de propuestas de reparto entre estas dos fuentes de financiación. No quiero entrar en este debate por una sencilla razón: es absurdo. Es absurdo porque la gente tiene que entender de una vez que no existe el “dinero público”, este dinero “del Estado”, caído del cielo. Sólo existe la financiación privada. El dinero siempre sale del bolsillo del ciudadano. Por un lado tenemos el dinero privado de libre disposición: el que usamos para comprar un coche, una barra de pan o hacer un donativo a un partido político. Por otro lado tenemos las contribuciones obligatorias: lo que el Estado nos obliga a pagar a través de los impuestos para financiar proyectos colectivos (sueldos de policías, construcción de infraestructuras que sirven para todos o funcionamiento de la democracia, incluyendo la financiación de los partidos).

El problema de la apelación “dinero público” es que desencarna su origen. A la hora de gastarlo nadie recuerda que es el fruto de millones de horas de trabajo de todos  los ciudadanos. De no ser así, ¿cómo explicar que en un periodo de grave crisis económica y de gran desinterés por la política por culpa de los numerosos casos de corrupción que afectan a los partidos tradicionales de este país, estos mismos partidos se hayan atrevido a incrementar sus subvenciones?

Inmunidad frente al desinterés del ciudadano

Teniendo la posibilidad de aumentar sin límites la cantidad de subvenciones que se otorgan a ellos mismos, los partidos dependen cada vez menos de los militantes y simpatizantes. Me atrevo incluso a decir que no dependen de los electores. Los partidos quieren ganar las elecciones y conseguir más votos que sus oponentes pero les da igual que millones de españoles se queden en casa y no vayan a votar. ¿Conocen  muchas empresas que se pueden desentender de perder clientes cada año mientras tengan más que sus competidores? ¿Se imaginan al director general de SEAT aplaudido por sus accionistas porque este año ha vendido 17 coches,  2 más que Peugeot?

Esta situación no es sana. Los partidos deben sufrir en sus carnes el desinterés de los ciudadanos por la política.

Endeudamiento

Actualmente se permite que los partidos políticos se endeuden y creo que es un grave error. Sabiendo que su principal fuente de ingresos son las subvenciones, ¿cómo podemos imaginar que sean capaces de generar ingresos como para devolver el dinero que les prestan los bancos? En realidad, no devuelven estos préstamos. Los bancos tenían la costumbre de condonar estas deudas (¿a cambio de qué?). Ahora estas condonaciones son limitadas y se habla de prohibirlas pero esto no impedirá que un banco “pase” de reclamar sus deudas (¿a cambio de qué?).

No podemos tolerar que unas instituciones que ocupan un rol central en el funcionamiento de la democracia, como son los partidos políticos, puedan encontrarse en situaciones de deber favores a unos bancos cuando son indirectamente responsables de adoptar las normas que regulan la actividad de estos mismos bancos. Hay aquí un gravísimo conflicto de interés que conviene resolver.

  1. ¿Cuáles pueden ser las soluciones?

Innovar y recolocar al ciudadano en el centro del tablero

Los partidos políticos son necesarios para el buen funcionamiento de la democracia. En una verdadera democracia, los partidos sólo deberían estar al servicio de los ciudadanos, especialmente de sus electores. Ya sea de manera voluntaria (donativo) u obligatoria (impuestos), son los ciudadanos los únicos que deben y pueden financiar a los partidos. Teniendo en cuenta que todos los ciudadanos se benefician de nuestra democracia, me parece lógico que la mayor parte del dinero necesario para la financiación de los partidos se obtenga a través de los impuestos.

Propongo poner en marcha un sistema que he bautizado de los “Cheques Ciudadanos” y que funcionaría de la manera siguiente:

Cuando un ciudadano vota, por ejemplo en las elecciones legislativas, su voto se transforma en una aportación al partido votado para financiar su actividad durante los siguientes 12 meses, haya obtenido representación parlamentaria o no. Por haber votado, el elector recibe también 3 cheques de un importe igual a esta aportación inicial. Los 3 años siguientes, en la fecha aniversario de las elecciones, el elector tiene la posibilidad de usar un cheque para financiar el partido que quiera. Pasado el plazo de un mes, los cheques no canjeados caducan. Para limitar los costes y facilitar la vida de los ciudadanos, podemos imaginar la posibilidad de efectuar estos “pagos” online o en cualquier cajero automático, usando el DNI electrónico.

¿Qué ventajas ofrece este sistema?

  • No hay voto “perdido” o “inútil”. Aunque un partido no haya logrado ningún escaño, puede seguir trabajando para defender sus propuestas.
  • La abstención es por fin un verdadero castigo para los partidos: a mayor abstención, menor presupuesto.
  • El ciudadano adquiere también una mayor conciencia de su poder y de su responsabilidad. Puede incluso decidir votar en blanco para recibir sus 3 cheques en lugar de abstenerse. Si se crea un nuevo partido que considera digno de recibir su apoyo, podrá financiarle en los años 2, 3 y 4.
  • Los partidos no reciben un cheque en blanco. Si al cabo de un año no han ejecutado ninguna de las políticas por las cuales fueron votados, los ciudadanos les pueden castigar sin esperar a las elecciones siguientes.
  • El ciudadano puede castigar a su partido sin castigarse a sí mismo. Supongamos que un elector está convencido de que el partido A es el único que representa sus ideas y convicciones. Le quiere votar para defender sus propios intereses pero a la vez lo quiere castigar porque tiene en sus filas a varios políticos corruptos. Gracias al sistema del Cheque Político, puede votar a este partido pero castigarle decidiendo no usar los cheques del año 2 y del año 3.

Este sistema se puede combinar con otras modalidades, como por ejemplo una financiación mínima asegurada que permita el trabajo estable de los grupos parlamentarios a pesar de un desplome de popularidad.

Transparencia total

Para evitar cualquier tipo de fraude, lo mejor es garantizar la total transparencia de la actividad (no solo financiera) de los partidos. Si los ciudadanos contribuyen de manera obligatoria a la financiación de una institución, es legítimo que tengan acceso a sus cuentas para ver en qué se gasta cada euro del presupuesto. Los ciudadanos tienen también el derecho de saber cuál es la actividad “política” del partido. Todos los empleados del partido y los de sus miembros que ostentan un cargo público (electo o no) deberían tener la obligación de publicar sus agendas para que se pueda saber con quién se reúnen y en qué eventos participan. Puede parecer excesivo pero es el precio a pagar si queremos restaurar la confianza entre partidos y ciudadanos.

Limitar los gastos

De funcionamiento

La deuda pública de España indica con mucha claridad que gastamos por encima de nuestras posibilidades. No conozco en detalle los gastos de los partidos y el nivel de financiación que habría que garantizarles para asegurar un buen funcionamiento de la democracia pero estoy seguro de que los gastos actuales son excesivos. Los partidos dominantes se han convertido en auténticas agencias de colocación para familiares y amigos de sus dirigentes. Hay que poner fin a este gigantismo enfermizo limitando estrictamente este presupuesto.

Por ejemplo, se debería obligar a compartir los estudios y encuestas que encargan los partidos en lugar de duplicarlos. Y, si es posible, se deberían encargar a organismos públicos que ya financiamos (Universidades Públicas, Administración Pública) y no a “consultores” y “asesores”.

Electorales

¿Por qué tenemos que financiar con nuestros impuestos unos meetings faraónicos a los cuales sólo acuden militantes que ya saben a quién van a votar? ¿Por qué debemos pagar por cubrir todas las farolas de Madrid con logotipos de partidos? ¿Por qué debo pagar para recibir cartas de propaganda que van directamente a la basura?

Los ciudadanos deberían poder apuntarse en una lista para señalar a los partidos que sólo quieren recibir un email por campaña electoral con un enlace que les lleve a una plataforma web que albergue el conjunto de los programas electorales de los distintos partidos que se presentan a las elecciones. Cuantos más inscritos haya en esta lista, menos presupuestos para campañas electorales.

Restaurar el órgano de control

Es fundamental conseguir un Tribunal de Cuentas independiente de las presiones de los partidos y que pueda cumplir con su deber en unos plazos razonables. Por supuesto, su actividad debe estar sometida a unas normas de transparencia que permitan el acceso por parte de los ciudadanos a las informaciones que le transmiten los partidos.

Prohibición del endeudamiento

Es absurdo permitir que los partidos se endeuden cuando no tienen la capacidad de generar ingresos para devolver estos préstamos. El sistema actual sólo contribuye a poner a los partidos en una situación de dependencia frente a los bancos.

*****

La gestión y reglamentación de la financiación de los partidos es, a mi juicio, un elemento fundamental del buen funcionamiento de la democracia. La tan deseada regeneración de la democracia pasa entre otras cosas por la modificación profunda del sistema actual de financiación. No pretendo cerrar el debate con este artículo. Al contrario, lo quiero abrir y recoger sus opiniones acerca del original sistema de Cheques Ciudadanos que propongo instaurar.

 

¿Queda algo que no se pueda comprar?

Escribo este pequeño post mientras veo la retransmisión de la final del campeonato del mundo de balonmano que opone Francia a Qatar.

No pienso hacer ninguna crónica deportiva de este partido, solo quiero comentar esta peculiar y en mi opinión patética situación: Qatar, que organiza el campeonato ha llegado a la final con un equipo compuesto de 10 jugadores extranjeros naturalizados (a cambio de dinero, no por amor a la bandera…), entrenado por un español y animado por españoles (les pagaron el viaje, la estancia y las entradas a los partidos de “su” equipo).

Después de gastar sus petrodolares en coches, joyas, escort-girls, yates y casas, los jeques quieren regalarse un momento de gloria.

Parece una anécdota pero es muy revelador de un mundo que ha perdido el norte y que se prosterna a los pies del dios Dinero.

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Se pueden comprar órganos, alquilar personas por hora para tener sexo, alquilar vientres durante 9 meses para tener niños,… ¿por qué no se podría comprar gloria?

Me pregunto ¿qué tiene que pasar para que la gente recapacite? ¿Vamos a seguir mucho más tiempo midiendo a todo en dolares/euros? A mi me espanta este mundo donde un artista es bueno si sus obras valen millones, donde el ranking más esperado y comentado del año es el de los más ricos y donde tantas veces los gobernantes se venden al mejor postor.

No creo en la utopía de un mundo sin dinero ni tampoco en un mundo estrictamente igualitario que no dejaría espacio para la libertad pero hace tiempo que he dejado de creer en un mundo del dinero rey y del dinero todopoderoso.

Dejare la última palabra a una persona mucho más sabia que yo:

La igualdad de la riqueza debe consistir en que ningún ciudadano sea tan opulento que pueda comprar a otro, ni ninguno tan pobre que se vea necesitado de venderse. (Jean-Jacques Rousseau)

Esperemos que Francia pueda evitar esta nueva “victoria” del dinero… ¡y que Qatar se haya olvidado de comprar al arbitro! ;D

[P.D. ¡Gracias Francia por ganar este partido y evitar la derrota del propio espíritu del deporte!]

 

¿Conoces a Albert Rivera?

No soy nada partidario del personalismo en política. No creo en la figura de un “salvador” omnipotente que tenga poderes mágicos para resolver todos los problemas. Y os puedo asegurar que no he elegido afiliarme a Ciudadanos por la personalidad de su presidente. A un partido hay que apoyarle por sus ideas y por el conjunto de personas que se hacen responsable de transformar estas ideas en actos.

Sin embargo, en el mundo mediático de hoy, conviene tener un buen líder y creo que Albert Rivera es un muy buen líder para Ciudadanos.

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Si no le conoces, te invito a descubrir esta entrevista que le hicieron en RNE ayer por la noche:

¿A ti, qué te parece? Me gustaría mucho leer tu opinión en los comentarios.

Hoy es el primer día de mi vida… de Ciudadano

je suis ciudadano

1.   ¿Por qué la política?

Siempre me ha apasionado el debate político. Curiosamente, a pesar de ser belga, mi primer gran recuerdo político es el debate entre François

Mitterrand y Jacques Chirac para las presidenciales francesas de 1988 que seguí en directo en la televisión. Tenía 12 años y me fascinaba ese choque de titanes.

Una vez que tuve edad para poder votar, la política belga empezó a interesarme y hasta me planteé afiliarme a un partido antes de llegar a la conclusión de que no tenía nada que aportar a un partido: ni experiencia de vida, ni experiencia profesional. Nunca vi con buen ojo a los “políticos profesionales” que eligen vivir de la política y entran en política nada más acabar la carrera, sin experiencia “de vida real” que aportar.

Hoy tengo 38 años, 14 años de experiencia como marido, 13 años de experiencia como padre, la experiencia de haber vivido y trabajado en 3 países, por cuenta ajena y por cuenta propia, la experiencia de éxitos y fracasos. Tengo algo que aportar y es el momento. Es el momento porque España necesita nuevos políticos capaces de llevar a cabo nuevas políticas y sobre todo de hacer política de otra manera.

2.   ¿Por qué Ciudadanos?

El centro

Desde siempre, he sido una persona atraída por los partidos de centro: los partidos que tienen en su ADN el debate interno, el debate de ideas y la búsqueda del consenso. No me gusta la política de postureo que defiende posiciones caricaturales e ideológicas. Da la casualidad de que me ha tocado lanzarme al mundo político en un país muy polarizado, con una fractura izquierda/derecha, rojos/azules cuidadosamente alimentada por unos políticos que viven del conflicto más que del consenso. España es un país donde el centro está por (re)construir. Puede ser incluso que la única consecuencia positiva que tenga la terrible crisis económica y social que atravesamos sea justamente el (re)nacimiento de este centro político.

Un partido nuevo

Me encanta la idea de entrar en un partido nuevo (desde luego en Madrid). Por un lado, me gusta que esté todo por hacer porque esto significa también que estamos a tiempo de elegir hacer las cosas de otra manera. Por otro lado, me encanta que no haya ningún puesto que repartir porque esto significa que la gente viene para servir y no para servirse. Y, finalmente, me gusta porque un partido nuevo es un lugar para emprendedores, para gente que quiere proponer, innovar y construir, para gente valiente.

3.   ¿Para qué?

¡¿Y por qué diablos se mete en política en España un belga que no puede ni votar ni presentarse en muchas de las elecciones?!

Lo hago por mis cuatro hijas. Quiero que puedan vivir en una España más decente, más dinámica, más justa. Quiero que vivan en una verdadera democracia, en un país donde se respete la separación de poderes, un país donde sean los ciudadanos y no los partidos los que ocupen el centro de la vida política.

Lo hago por mis futuros nietos. Quiero que un día vayan al colegio felices, sabiendo que van a aprender “haciendo cosas” y no condenados a la pasividad durante más de 15 años. Quiero que vivan en una España donde se premie el esfuerzo y la creatividad más que el enchufe o la suerte. Quiero que vivan en una España donde cualquiera dispuesto a hacer los esfuerzos y sacrificios necesarios pueda transformar sus sueños en realidad.

Por supuesto, lo hago por mí también. Quiero ser de los que suman, aportando ideas y trabajo para que las cosas cambien. No quiero quedarme ni un segundo más en el club de los indignados de salón que dan gritos al cielo y empiezan sus frases con “hay que”. No “hay que”, vamos a hacerlo y yo empiezo hoy. Entro en el club de los Ciudadanos. Je suis Ciudadano.

No tengo ningún problema con los musulmanes ¿y tú?

Activists Hold Anti-War Rally In New York

 

Es increíble ver como la gente aprovecha los atentados de París para dar rienda suelta a su odio hacia los musulmanes. Dos locos matan a 12 personas en nombre de Allah y ya tendríamos el derecho (o la obligación) de echar a todos los musulmanes de España (o Europa).

¡Cuantas veces tendremos que recordar que los extremistas islamistas no representan a los musulmanes! Les insultan, les oprimen pero no les representan.

¿A caso los cristianos locos responsables de la matanza de Waco representaban a todos los cristianos? Pues entonces, dejemos de estigmatizar a toda una comunidad por los actos de unos cuantos.

Por los tiempos que corren y con la frustración ambiente algunos sienten la tentación de buscar un chivo expiatorio. Y claro, si puede ser “ajeno”, “extranjero”, “distinto” mejor que mejor. No hagamos con los musulmanes en 2015 lo que los nazis hicieron con los judíos en 1940.

Por supuesto, esto no significa que tengamos que renunciar a nuestros derechos o nuestra seguridad. Los musulmanes caben en Europa siempre y cuando respectan sus leyes. Igual que los chinos o los peruanos. No se puede tolerar la violencia, ni la de genero, ni la de los hooligans, ni la de ETA ni la de los islamistas. Pero del mismo modo que nadie se plantea separar hombres y mujeres, prohibir el fútbol o encarcelar a todos los vascos, no vamos a arrojar a todos los musulmanes al mar.

Tolerancia cero con los islamistas pero respeto total hacia los musulmanes.

Una última cosa, es curioso ver como unas mismas personas son capaces de proferir palabras de odio hacia los musulmanes enfundados en camisetas de fútbol que llevan patrocinios como Emirates (Real Madrid) o Qatar Airways (FC Barcelona).  Alergia al musulmán pero no a su dinero… ¡patético! Otra demostración de que racismo e idiotez suelen ser dos trastornos mentales que van de la mano.

Seguimiento de un “viejo post”

Hace poco más de 4 años, en un post titulado “Nostrabagoo”  hacía una previsión atrevida: “en 2020, todos hablaremos todos los idiomas del mundo“.

Este emocionante vídeo me hace pensar que voy a ganar mi apuesta ;D

 

Populares Indignados

¡Gracias a los cerca de 200 electores del PP que han participado en mi encuesta! A pesar de no ser una muestra estadísticamente suficiente para sacar conclusiones de la más alta calidad, sí son datos suficientes para hacerse una idea de lo que pasa por la cabeza de los electores “de derechas”.

 

1.   Enorme indignación

Los innumerables casos de corrupción, el no cumplimiento del programa electoral y el desperdicio de una mayoría absoluta han llevado al 93% de los electores tradicionales del PP a querer castigar a su propio partido.

 

Cospedal

La cuestión es entonces ¿cuál es la mejor manera de castigar al PP?

 

2.   Sensación de impotencia

El 75% de los electores de derechas considera que se necesitan más alternativas de voto. Son muchos los que no contemplan seriamente votar al centro (UPyD o Ciudadanos) y los que no creen en Vox.

El 36% de estos electores tradicionales del PP, no sabe todavía a quién votará en las próximas generales de 2015 pero está seguro de no querer votar al PP.

El 20% no quiere votar al PP pero podría votarle a regañadientes para evitar un mal mayor (Podemos).

El 9% no ve otra opción válida que la abstención.

Claramente, el electorado de derechas se merece que se le ofrezca una alternativa constructiva y pragmática.

 

3.   Acogida de la propuesta de regeneración democrática de derecha

Al descubrir la original propuesta que hemos diseñado (aunque de momento no sea más que un boceto), el 31% de los electores tradicionales del PP se entusiasma hasta el punto de decir “contad con mi voto”.

Un 35% adicional se declara dispuesto a respaldar esta propuesta en las urnas bajo condiciones. Las condiciones más mencionadas son, por orden de popularidad: (1) conseguir que se presenten personas de renombre y de confianza, (2) conseguir el apoyo suficiente para que el PP no pueda hacer nada sin “nuestros” diputados, (3) detallar más el programa, (4) defender la vida y (5) ofrecer las más estrictas garantía de transparencia y democracia interna.
Como pueden ver, condiciones muy legítimas y que se pueden cumplir con un trabajo serio en cuanto a programa y movilización.

Finalmente, un 21% se declara “no convencido”. Una mitad reprocha al proyecto su posicionamiento como socio natural del PP. Esta mitad no quiere saber nada del PP. Otra mitad se preocupa por el eventual daño que podría provocar este nuevo partido al número total de representantes “de derechas” en el parlamento.

En conclusión, creo que existen serios indicadores a favor de la puesta en marcha de un proyecto de derechas que ofrezca al elector una verdadera alternativa al PP. Un proyecto que sea lo suficiente ambicioso para obligar al PP a adoptar medidas de regeneración democrática y a cumplir sus promesas de 2011. Un proyecto que sea lo suficiente humilde y pragmático para fijarse objetivos alcanzables en un solo año, que es el tiempo que nos separa de las próximas y seguramente cruciales elecciones generales de 2015.

Personalmente me comprometo a hacer todo lo que está en mi mano para transformar este proyecto que ya ha generado mucha ilusión en una realidad política que consiga resultados.

Cómo castigar al PP sin favorecer a Podemos

Hablo a la gente “de derechas” porque son los que me leen y a los que más conozco pero lo que digo se puede aplicar a la gente “de izquierdas”.

Estáis disgustados. El PP apesta a corrupción y no parece que le preocupe mucho realmente. Hace años que promete escuchar a sus electores y cambiar el sistema pero ha desperdiciado su mayoría absoluta y no ha reformado NADA para mejorar la calidad de la democracia española:

Ha votado una Ley de Transparencia “de segunda” que se queda muy corta respecto a los estándares internacionales o a la Directiva europea. Lo ha hecho para proteger sus propios intereses, en detrimento de los intereses de los ciudadanos. No quieren que podamos controlar mejor su actividad y destapar más fácilmente sus chanchullos.

No ha hecho absolutamente nada para recortar los gastos políticos: vender los coches oficiales, fusionar ayuntamientos, cerrar instituciones completamente inútiles que sólo sirven para colocar a dedo a amigos y familiares, etc.

No quiere oír hablar de primarias, listas abiertas y otras medidas que permitirían luchar contra el caciquismo de los partidos para reforzar el papel del ciudadano y permitirle castigar a los corruptos y a los inútiles en las siguientes elecciones.

Defiende un modelo de financiación de partidos que permite muchísimos abusos y el despilfarro del dinero público.

Y, lo más grave, se niega a respetar la separación de poderes y sigue controlando a la Justicia, colocando a dedo a los jueces para que sean lo más dóciles posibles.

 

Los partidos dominantes (PP y PSOE) se niegan a adoptar medidas que vayan en contra de sus propios intereses. Entonces, ¿qué podemos hacer?

¿Votar a Podemos y arriesgarnos a crear en España un estado populista al estilo de Venezuela? ¿Quedarnos en casa y dejar que decidan otros?

UPyD y Ciudadanos son otras opciones para los electores “de derechas” pero, tras haber hablado con muchos de ellos, veo bien que les cuesta muchísimo renunciar a votar a las ideas del PP.

Realmente, ¿no hay una manera para el elector tradicional del PP de castigar al PP sin castigarse a uno mismo ?

A mí se me ha ocurrido algo: el voto condicionado al PP.

Me explico:

Propongo crear un partido que promete ser un aliado fiel del PP, votando a favor de todas las propuestas que estén incluidas en su programa PERO ponemos condiciones a este apoyo:

1/ Más y Mejor democracia

Nueva Ley de Partidos (cuentas transparentes, primarias)
Nueva Ley electoral (los votos de todos los españoles tienen que valer lo mismo, listas abiertas, etc)
Nueva Ley de Financiación de los Partidos

2/ Verdadera política anti-corrupción

Justicia Independiente (los partidos no pueden elegir a sus jueces)
Supresión de los aforamientos y de los indultos
Tribunal de Cuentas con poderes reales para controlar las cuentas de los partidos y sancionar en caso de infracción.

3/ Reducción de los gastos “políticos”

Menos coches oficiales, menos asesores, menos gastos para las campañas electorales, fusión de Ayuntamientos, cierre de entidades públicas que se crearon exclusivamente para colocar a amigos,…

4/ Reforma de las Administraciones Públicas

Acabar con los nombramientos “a dedo”, acabar con las duplicidades entre Estado y CCAA, etc.

5/ Lucha contra el fraude fiscal

En lugar de subir siempre los impuestos, ¿por qué no hacemos todo lo posible para cobrar los que existen y así poder reducirlos?

Se trataría de un partido “biodegradable”: se crearía exclusivamente para tomar estas medidas concretas tan necesarias que los políticos nunca adoptarán porque van en contra de sus propios intereses y privilegios.

Si el PP no quiere transformarse y regenerar la democracia, no queda otra que obligarle a hacerlo. Pongamos nuestro voto al PP en una caja fuerte.

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No les daremos la llave hasta que no hayan aceptado adoptar todas y cada una de estas medidas imprescindibles para regenerar una democracia tremendamente debilitada.

Por favor, dedica 2 minutos (no se tarda más) a rellenar esta encuesta para ayudar a encarrilar este proyecto atrevido pero nada descabellado. No te olvides nunca de que eres tú el que vota y el que tiene la sartén por el mango.

 

P.D. Si eres “de izquierdas” pero te asusta el populismo de Podemos, ¿por qué no creas un partido que permita condicionar el voto al PSOE?