Saltar al contenido.

De la necesidad de cambiar la Ley de Financiación de Partidos

No hace falta ser un gran politólogo para darse cuenta de que existe un importante desencuentro entre los ciudadanos españoles y sus políticos. Al tener múltiples causas, es un problema cuya resolución pasa por una serie de reajustes que tienen que ver con el funcionamiento interno de los partidos, su financiación, la manera de organizar las elecciones, la separación efectiva de los poderes y hasta la educación y la responsabilización de los ciudadanos. Hoy quiero dedicarme al examen de una cuestión que a mi juicio es clave en este debate: la financiación de los partidos políticos.

hay-que-ahorrar-menos-lo-dice-el-secretario-de-economia

 

  1. A día de hoy, ¿cómo se financian los partidos políticos españoles?

La financiación de los partidos políticos españoles se rige por la Ley Orgánica 8/2007, modificada por última vez en octubre de 2012. Para un análisis exhaustivo de este régimen legal, recomiendo el brillante estudio que le dedica Gaspar Ariño Ortiz. Me limitaré aquí a enunciar las principales características de esta reglamentación:

Sistema mixto “público-privado”

  • Los partidos tienen acceso a subvenciones del Estado tanto para financiar su funcionamiento ordinario como para hacer frente al coste de sus campañas electorales. Este dinero se reparte entre los diferentes partidos en función de los resultados de las elecciones anteriores.
  • A la vez, los partidos pueden a solicitar los ciudadanos que contribuyan a su financiación con un límite de 100.000 euros por persona al año.
  • No pueden recibir directamente donativos de empresas, pero los pueden recibir a través de las fundaciones que controlan…
  • Finalmente, los partidos pueden solicitar créditos a los bancos que les pueden condonar estas deudas por un máximo de 100.000 euros al año.

Control del Tribunal de Cuentas

Corresponde en exclusiva al Tribunal de Cuentas el control de la actividad económico-financiera de los partidos políticos. Esta institución examina las cuentas anuales de los partidos y tiene el poder de sancionar las eventuales irregularidades.

  1. ¿Cuáles son los mayores defectos de este sistema de financiación y qué problemas genera?

Falta de control

El control llevado a cabo por el Tribunal de Cuentas no funciona. El primer obstáculo al buen funcionamiento de la institución es su propia composición: sus miembros son designados por los propios partidos políticos. ¿Acaso pensamos que los partidos se van a sancionar a ellos mismos?  El segundo obstáculo es el plazo de prescripción: 4 años a partir del momento de la infracción, cuando el Tribunal tarde una media de 5 años en publicar sus informes. ¡Si concluye que hay una infracción, ya no puede sancionarla!

Esta dramática falta de control genera una sensación de impunidad que abre las puertas a todo tipo de prácticas irregulares y de corrupción.

Autorregulación

Los propios partidos deciden la cantidad de subvenciones que se otorgan. Se suben el presupuesto cuando y en la medida que les convenga y no tienen un verdadero incentivo en gestionar bien. Es tan absurdo como dejar a un niño fijar el importe de su paga mensual.

Este sistema de “barra libre” de subvenciones no incentiva la buena gestión. Los partidos gastan cada vez más y no pasa nada. Si el propio sistema no exige una buena gestión de los partidos, ¿cómo podemos pretender que estos malos gestores, enganchados a las subvenciones, sepan gestionar un estado?

Confusión “público – privado”

Hay un debate entre los partidarios de la financiación pública (subvenciones) y los partidarios de la financiación privada (donativos) con una infinidad de propuestas de reparto entre estas dos fuentes de financiación. No quiero entrar en este debate por una sencilla razón: es absurdo. Es absurdo porque la gente tiene que entender de una vez que no existe el “dinero público”, este dinero “del Estado”, caído del cielo. Sólo existe la financiación privada. El dinero siempre sale del bolsillo del ciudadano. Por un lado tenemos el dinero privado de libre disposición: el que usamos para comprar un coche, una barra de pan o hacer un donativo a un partido político. Por otro lado tenemos las contribuciones obligatorias: lo que el Estado nos obliga a pagar a través de los impuestos para financiar proyectos colectivos (sueldos de policías, construcción de infraestructuras que sirven para todos o funcionamiento de la democracia, incluyendo la financiación de los partidos).

El problema de la apelación “dinero público” es que desencarna su origen. A la hora de gastarlo nadie recuerda que es el fruto de millones de horas de trabajo de todos  los ciudadanos. De no ser así, ¿cómo explicar que en un periodo de grave crisis económica y de gran desinterés por la política por culpa de los numerosos casos de corrupción que afectan a los partidos tradicionales de este país, estos mismos partidos se hayan atrevido a incrementar sus subvenciones?

Inmunidad frente al desinterés del ciudadano

Teniendo la posibilidad de aumentar sin límites la cantidad de subvenciones que se otorgan a ellos mismos, los partidos dependen cada vez menos de los militantes y simpatizantes. Me atrevo incluso a decir que no dependen de los electores. Los partidos quieren ganar las elecciones y conseguir más votos que sus oponentes pero les da igual que millones de españoles se queden en casa y no vayan a votar. ¿Conocen  muchas empresas que se pueden desentender de perder clientes cada año mientras tengan más que sus competidores? ¿Se imaginan al director general de SEAT aplaudido por sus accionistas porque este año ha vendido 17 coches,  2 más que Peugeot?

Esta situación no es sana. Los partidos deben sufrir en sus carnes el desinterés de los ciudadanos por la política.

Endeudamiento

Actualmente se permite que los partidos políticos se endeuden y creo que es un grave error. Sabiendo que su principal fuente de ingresos son las subvenciones, ¿cómo podemos imaginar que sean capaces de generar ingresos como para devolver el dinero que les prestan los bancos? En realidad, no devuelven estos préstamos. Los bancos tenían la costumbre de condonar estas deudas (¿a cambio de qué?). Ahora estas condonaciones son limitadas y se habla de prohibirlas pero esto no impedirá que un banco “pase” de reclamar sus deudas (¿a cambio de qué?).

No podemos tolerar que unas instituciones que ocupan un rol central en el funcionamiento de la democracia, como son los partidos políticos, puedan encontrarse en situaciones de deber favores a unos bancos cuando son indirectamente responsables de adoptar las normas que regulan la actividad de estos mismos bancos. Hay aquí un gravísimo conflicto de interés que conviene resolver.

  1. ¿Cuáles pueden ser las soluciones?

Innovar y recolocar al ciudadano en el centro del tablero

Los partidos políticos son necesarios para el buen funcionamiento de la democracia. En una verdadera democracia, los partidos sólo deberían estar al servicio de los ciudadanos, especialmente de sus electores. Ya sea de manera voluntaria (donativo) u obligatoria (impuestos), son los ciudadanos los únicos que deben y pueden financiar a los partidos. Teniendo en cuenta que todos los ciudadanos se benefician de nuestra democracia, me parece lógico que la mayor parte del dinero necesario para la financiación de los partidos se obtenga a través de los impuestos.

Propongo poner en marcha un sistema que he bautizado de los “Cheques Ciudadanos” y que funcionaría de la manera siguiente:

Cuando un ciudadano vota, por ejemplo en las elecciones legislativas, su voto se transforma en una aportación al partido votado para financiar su actividad durante los siguientes 12 meses, haya obtenido representación parlamentaria o no. Por haber votado, el elector recibe también 3 cheques de un importe igual a esta aportación inicial. Los 3 años siguientes, en la fecha aniversario de las elecciones, el elector tiene la posibilidad de usar un cheque para financiar el partido que quiera. Pasado el plazo de un mes, los cheques no canjeados caducan. Para limitar los costes y facilitar la vida de los ciudadanos, podemos imaginar la posibilidad de efectuar estos “pagos” online o en cualquier cajero automático, usando el DNI electrónico.

¿Qué ventajas ofrece este sistema?

  • No hay voto “perdido” o “inútil”. Aunque un partido no haya logrado ningún escaño, puede seguir trabajando para defender sus propuestas.
  • La abstención es por fin un verdadero castigo para los partidos: a mayor abstención, menor presupuesto.
  • El ciudadano adquiere también una mayor conciencia de su poder y de su responsabilidad. Puede incluso decidir votar en blanco para recibir sus 3 cheques en lugar de abstenerse. Si se crea un nuevo partido que considera digno de recibir su apoyo, podrá financiarle en los años 2, 3 y 4.
  • Los partidos no reciben un cheque en blanco. Si al cabo de un año no han ejecutado ninguna de las políticas por las cuales fueron votados, los ciudadanos les pueden castigar sin esperar a las elecciones siguientes.
  • El ciudadano puede castigar a su partido sin castigarse a sí mismo. Supongamos que un elector está convencido de que el partido A es el único que representa sus ideas y convicciones. Le quiere votar para defender sus propios intereses pero a la vez lo quiere castigar porque tiene en sus filas a varios políticos corruptos. Gracias al sistema del Cheque Político, puede votar a este partido pero castigarle decidiendo no usar los cheques del año 2 y del año 3.

Este sistema se puede combinar con otras modalidades, como por ejemplo una financiación mínima asegurada que permita el trabajo estable de los grupos parlamentarios a pesar de un desplome de popularidad.

Transparencia total

Para evitar cualquier tipo de fraude, lo mejor es garantizar la total transparencia de la actividad (no solo financiera) de los partidos. Si los ciudadanos contribuyen de manera obligatoria a la financiación de una institución, es legítimo que tengan acceso a sus cuentas para ver en qué se gasta cada euro del presupuesto. Los ciudadanos tienen también el derecho de saber cuál es la actividad “política” del partido. Todos los empleados del partido y los de sus miembros que ostentan un cargo público (electo o no) deberían tener la obligación de publicar sus agendas para que se pueda saber con quién se reúnen y en qué eventos participan. Puede parecer excesivo pero es el precio a pagar si queremos restaurar la confianza entre partidos y ciudadanos.

Limitar los gastos

De funcionamiento

La deuda pública de España indica con mucha claridad que gastamos por encima de nuestras posibilidades. No conozco en detalle los gastos de los partidos y el nivel de financiación que habría que garantizarles para asegurar un buen funcionamiento de la democracia pero estoy seguro de que los gastos actuales son excesivos. Los partidos dominantes se han convertido en auténticas agencias de colocación para familiares y amigos de sus dirigentes. Hay que poner fin a este gigantismo enfermizo limitando estrictamente este presupuesto.

Por ejemplo, se debería obligar a compartir los estudios y encuestas que encargan los partidos en lugar de duplicarlos. Y, si es posible, se deberían encargar a organismos públicos que ya financiamos (Universidades Públicas, Administración Pública) y no a “consultores” y “asesores”.

Electorales

¿Por qué tenemos que financiar con nuestros impuestos unos meetings faraónicos a los cuales sólo acuden militantes que ya saben a quién van a votar? ¿Por qué debemos pagar por cubrir todas las farolas de Madrid con logotipos de partidos? ¿Por qué debo pagar para recibir cartas de propaganda que van directamente a la basura?

Los ciudadanos deberían poder apuntarse en una lista para señalar a los partidos que sólo quieren recibir un email por campaña electoral con un enlace que les lleve a una plataforma web que albergue el conjunto de los programas electorales de los distintos partidos que se presentan a las elecciones. Cuantos más inscritos haya en esta lista, menos presupuestos para campañas electorales.

Restaurar el órgano de control

Es fundamental conseguir un Tribunal de Cuentas independiente de las presiones de los partidos y que pueda cumplir con su deber en unos plazos razonables. Por supuesto, su actividad debe estar sometida a unas normas de transparencia que permitan el acceso por parte de los ciudadanos a las informaciones que le transmiten los partidos.

Prohibición del endeudamiento

Es absurdo permitir que los partidos se endeuden cuando no tienen la capacidad de generar ingresos para devolver estos préstamos. El sistema actual sólo contribuye a poner a los partidos en una situación de dependencia frente a los bancos.

*****

La gestión y reglamentación de la financiación de los partidos es, a mi juicio, un elemento fundamental del buen funcionamiento de la democracia. La tan deseada regeneración de la democracia pasa entre otras cosas por la modificación profunda del sistema actual de financiación. No pretendo cerrar el debate con este artículo. Al contrario, lo quiero abrir y recoger sus opiniones acerca del original sistema de Cheques Ciudadanos que propongo instaurar.

 

2 comentarios Escribe un comentario
  1. Mencía #

    Buenísimo artículo y buenísima propuesta. Me queda la duda de a cuánto ascendería el cheque personal ya que, si es muy poquito hay el riesgo de que mucha gente no se mueva por tan poco.
    ¿Qué opina Ciudadanos de la financiación de partidos?

    3 febrero, 2015
    • Gracias Mencía. Muy buen punto el del importe. Es verdad que repartido entre el conjunto de los votantes, hablaríamos de un importe anual relativamente bajo (probablemente inferior a 10 euros). Le daré más vueltas para imaginar una solución. En cuanto a Ciudadanos, de momento no hay propuestas precisas pero si una firme voluntad de reformar esta ley de financiación para poner fin al sistema “barra libre” que existe hoy con unos partidos dominantes que básicamente se auto-adjudican las subvenciones necesarias para cuadrar sus cuentas (con la terrible inflación que esto supone). Soy candidato para integrar el grupo de trabajo que fijara la posición del partido en esta materia. A ver si me cogen…

      3 febrero, 2015

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: