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Podemos dejarnos engañar, ¡o no!

Últimamente se hace cada vez más difícil emitir críticas argumentadas contra Podemos. A todos los que se arriesgan en este terreno, se les (des)califica inmediatamente de miembros asustados de la casta. Los que me conocen saben que soy muy crítico con el PP y el PSOE a los que considero corresponsables de la situación en la que se encuentra España. Los que no me conozcan que lean algunos posts de mi blog para comprobarlo por ellos mismos.

No ataco a Podemos para defender el estatus quo, lo hago para defender a la democracia española y a muchos ciudadanos que están a punto de ser víctimas de lo que no dudo en calificar como la mayor estafa electoral del siglo.

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  1. Podemos no es anti casta, es otra casta

Podemos se presenta como el movimiento popular que va a devolver al pueblo su soberanía, confiscada desde hace mucho tiempo por una casta de políticos centrados en la defensa de sus intereses propios y no de los ciudadanos a los que deberían representar.

No tengo la más mínima duda de que la democracia española sufre unas cuantas enfermedades que requieren  medidas urgentes: corrupción, favoritismo, caciquismo, clientelismo,… Tampoco tengo la más mínima duda de que los actores tradicionales del juego político español (PP y PSOE principalmente) son incapaces de cambiar unas reglas del  juego que les son tan favorables. Esto significa que necesitamos nuevos movimientos políticos que ofrezcan a la ciudadanía una alternativa real y defiendan un verdadero proyecto de regeneración democrática.

¿Es Podemos la solución a este grave problema de desconexión entre los ciudadanos y sus representantes?

No, rotundamente ¡no!

Podemos dice ser la solución anti-casta. Una  “casta” se define como: parte de los habitantes de una sociedad que forma una clase especial, sin mezclarse con los demás.

Pretenden ser la emanación directa de un movimiento popular casi espontáneo que une a una gran variedad de ciudadanos: jóvenes y ancianos, obreros y directivos, gente del sur y del norte, gente de izquierda, de centro y hasta de derecha. Podemos abre sus puertas a todos los desencantados de 30 años de política del PP y del PSOE.

Si miramos sobre el terreno, en la base del movimiento, puede que parezca real esta transversalidad. Pero conviene mirar la cabeza más que los pies porque, a pesar de presentarse como un movimiento político novedoso, participativo y casi de democracia directa, ya nos hemos podido dar cuenta, a lo largo de su propio proceso constituyente, de que se trata de un partido tanto (o más) centralizado como los partidos tradicionales.

Me he molestado en analizar cuidadosamente los perfiles de cada una de las 63 personas que componen la dirección de Podemos (el secretario general y los 62 miembros del Consejo Ciudadano). He usado los datos publicados por la prensa, por Podemos y la información disponible en redes sociales (sobre todo LinkedIn y Facebook). El resultado de este análisis es sorprendente. Donde el propio Pablo Iglesias ve “gente común”, yo veo una casta que me parece todo menos representativa de un movimiento popular que se autoproclama “transversal”.

La casta de la Complutense

Considerando  que cerca del 30% de la población española tiene un diploma universitario, sorprende enormemente ver que la dirección de este movimiento popular está ocupada al 90% por universitarios, ¡3 veces la media nacional!

Algunos pensarán que esto no es un argumento y que seguramente se puede explicar esta “ligera desviación” porque se habrá elegido dentro de los cientos de miles de afiliados “del pueblo” a los más capacitados para asumir responsabilidades de gestión.  Es discutible pero lo podría entender. Lo que es absolutamente injustificable sin embargo es que 40% de los miembros de la dirección de Podemos salgan de una misma universidad: la Complutense de Madrid. Hay 74 universidades en España. Teniendo en cuenta la alergia a la enseñanza privada de Pablo Iglesias, podríamos reducir este número y limitarnos a las 50 universidades públicas. ¿Cómo justificar que de 50 universidades públicas en este país, una sola provea el 40% de la dirección de un “movimiento popular transversal” de alcance nacional? Para mí, denota una cierta tendencia a creerse parte de una clase especial y no querer mezclarse con los demás. Vaya, vaya… ¡eso huele a casta!

La casta de los “empleados públicos”

Si seguimos con este análisis, vemos que 39 de los 63 miembros de la dirección de Podemos están en nómina del Estado (sobre todo empleados de universidades públicas), 10 son estudiantes, 4 parecen estar en nómina de Podemos, 2 están en paro y 8 pertenecen al sector privado.

Sí, sí, han leído bien, sólo 8 de 63 pertenecen al sector privado. ¡Un 11%!

Cuidado, no me malinterpreten. No quiero denigrar a los trabajadores que dependen del Estado. Nuestra sociedad necesita policías, soldados, bomberos, médicos, enfermeras, profesores y demás funcionarios para funcionar. Lo que digo es que Podemos pierde toda credibilidad como movimiento popular y transversal cuando decide someterse al liderazgo de un grupo donde existe un flagrante déficit de representación del sector privado.

Este sesgo “público” se explica por el propio sesgo “Complutense” y justifica más que nunca el uso del término casta. Si no hay más representación del sector privado es porque Podemos lo crea un grupo de profesores de la Complutense convencidos de formar parte de una élite intelectual, que eligen rodearse de investigadores y alumnos de su propia universidad o de otras (pocas) universidades públicas. ¡Qué lejos estamos de la imagen tan bonita de la asamblea y qué cerca estamos de las direcciones monolíticas tan criticadas del PP y del PSOE!

En conclusión, y a la luz del análisis de unos datos tan objetivos como los perfiles profesionales de los 63 miembros de la dirección de Podemos, se puede afirmar con total seguridad que Podemos es un partido político impulsado, creado, manipulado y dirigido por una autentica casta.

 

  1. Podemos avanza tapado y esconde sus verdaderas motivaciones

Desde sus inicios Podemos se presenta como un movimiento popular de empoderamiento de los ciudadanos. Quieren derrocar a la casta corrupta de los partidos tradicionales y devolver la soberanía al pueblo.

Este discurso parece espontáneo y fruto del descontento generalizado que expresan muchos españoles cansados de luchar contra una crisis económica que parece interminable y hartos de ver estallar un día sí y otro también nuevos casos de corrupción.

La realidad es bien distinta… y Podemos está cada día más cerca de conseguir la mayor estafa política del siglo.

Mientras los militantes de Podemos sueñan con una España renovada, impulsada hacia una democracia más participativa y más directa, la omnipotente dirección de Podemos sueña con una España a medio camino entre el chavismo y el comunismo.

Cuidado, no tengo ningún problema con que Pablo Iglesias y su guardia pretoriana sean comunistas, anticapitalistas o chavistas. Me trae sin cuidado, vivimos en una democracia y pueden defender el proyecto político que quieren. El problema no radica en las convicciones políticas del equipo dirigente de Podemos. El problema radica en la estrategia que han elegido para conseguir sus fines. Están engañando deliberadamente  a millones de españoles escondiendo sus convicciones detrás de un discurso populista y esto es lo que me resulta inaceptable.

Como lo reconocen ellos mismos, después de muchos años de lucha a cara descubierta en las filas de Izquierda Unida, de Izquierda Anticapitalista o de otros movimientos de izquierda radical, se dieron cuenta de que este tipo de discursos no ofrecían perspectivas de victorias electorales. Lejos de desanimarse, decidieron buscar nuevas estrategias para conseguir sus objetivos políticos. De primeras querría agradecerles el detalle de no haber elegido la violencia como hicieron varios colectivos de izquierda radical franceses, belgas, alemanes o italianos en los años 70 y 80. ¡Gracias por haber elegido la vía de la estafa populista!

La estrategia

La nueva estrategia consiste en estafar a la gente aprovechando su descontento, su rabia y su frustración. Como unos buenos surfistas, han sabido elegir y esperar: elegir la mejor ola (averiguar cuáles son los sentimientos populares con mayor potencial electoral, las rabias que más federan a los españoles) y esperar a encontrar el momento más indicado para subirse a la ola y cabalgarla hacia la playa (una crisis económica sin precedente acompañada de una grave crisis de confianza en las instituciones). Aprovechando sus amplios conocimientos teóricos (muchos son profesores de ciencias políticas, sociología o psicología) y sus trabajos prácticos (los experimentos llevados a cabo en Venezuela y otros países “bolivarianos”) han sabido dar en el centro de la diana.

La buena ola

Años de militancia en vano les han enseñado que no basta con enfrentarse a la izquierda y a la derecha. No, es mucho más rentable utilizar una rabia “transversal”, “popular” dirigida hacia un colectivo pequeño: los ciudadanos de a pie contra la casta de los políticos. En lugar de asumir su posicionamiento real a la izquierda de IU, se inventan una nueva escala “vertical”: “somos nosotros, el pueblo, contra ellos, la casta”. Bien jugado, visto así son un 99,99% (pueblo) contra un 0,01% (casta). Además, usando el término negativo “casta” se aseguran de no tener adversario en ningún foro. Claro, ¿quién quiere asumir el papel del malo de la casta? Es como salir a la calle y gritar “voy a matar a todos los idiotas”. Les aseguro que nadie se va a sentir amenazado.

Por supuesto, no podemos culpar a Pablo Iglesias y su equipo del lamentable espectáculo que ofrecen los políticos españoles a los ciudadanos. Son estos mismos políticos los que les han regalado la ola a la que se han subido ahora, y los que la siguen reforzando día tras día. ¡Gracias Señorías! Bárcenas, EREs, tarjetas black, Noos, Familia Pujol, Mercasevilla,… Iglesias & Co,… la gente de Podemos buscaba una ola y les han regalado un tsunami.

El buen momento

La corrupción no es ninguna novedad, ni en España ni fuera. Pero la clave es la sincronización entre unos casos de corrupción y una crisis económica violenta y prolongada que ha desgastado al pueblo español. La gente es fatalista y suele tolerar o aguantar un cierto nivel de corrupción. Sin embargo esta tolerancia se agota cuando despilfarros, sobornos o verdaderos atracos ocurren en una época convulsa en la cual millones de personas pierden su trabajo, ven sus impuestos subir y sus derechos recortados.

Pablo Iglesias y su equipo han lanzado Podemos con el discurso adecuado (la casta roba al pueblo) en el momento adecuado (pueblo agotado y desesperado).

La estafa

La estafa consiste en hacer campaña disfrazados de defensores de la democracia, de la lucha contra la corrupción y de la modernización de la política cuando el objetivo real es instaurar en España un régimen a medio camino entre el de Venezuela de Chávez y el régimen comunista de la ex URSS. Se trata de mantenerse en el terreno de la propaganda a golpe de fórmulas bien estudiadas para que contenten a todos sin asustar a nadie en lugar de entablar un verdadero debate de fondo que obligaría a desvelar la ideología de extrema izquierda y asumir los lamentables fracasos en los que acabaron en ambos casos.

Esta turbia estrategia de falsificación y de engaño masivo que no dudo en llamar estafa populista, no es ninguna alucinación mía. Tampoco es una intuición. No es complicado encontrar pruebas irrefutables de que la “transversalidad” de Podemos es un gran engaño y que esconde en realidad un clásico proyecto de ultra izquierda que no quiere decir su nombre.

Antes de vender este cuento al pueblo, el equipo de Pablo Iglesias ha tenido que vendérserlo a sus más fieles seguidores de los movimientos de izquierda radical (Juventudes Comunistas, Izquierda Anticapitalista, etc.). Han tenido que convencerles de travestirse para conseguir el poder. Vean estos explícitos extractos de una reunión que mantiene Pablo Iglesias con los Jóvenes Comunistas de Zaragoza:

  • Ya no funciona el posicionamiento tradicional, a la izquierda de la izquierda

Ver el vídeo (30 seg.)

  • Hay que cambiar de imagen para conseguir el poder. Los ejemplos a seguir son Venezuela donde Chávez se impone con un partido llamado “Movimiento 5ª Republica” y Ecuador donde Correa gana con un partido llamado “Alianza País”

Ver el vídeo (40 seg.)

  • Hay que esconder las imágenes tradicionales de la ultra izquierda (estrella roja, puño levantado, Internacional, etc.) para no asustar a los electores. Pablo Iglesias da como ejemplo el movimiento Juventud Sin Futuro que, gracias a un buen maquillaje, ha conseguido muchos más seguidores de los que podría haber conseguido usando los símbolos habituales que usaban sus líderes cuando estaban al frente de Contrapoder.

Ver el vídeo (2 min.)

Que cada uno saque sus conclusiones y actúe con responsabilidad el día de las elecciones pero que nadie venga a decir “no sabía”.

6 comentarios Escribe un comentario
  1. Mencía #

    Fantástico artículo pero entonces… Qué hacemos???

    19 enero, 2015
    • Cada uno tiene su propia sensibilidad política y tiene que encontrar la opción que más le encaja. Personalmente me gusta cada vez más Ciudadanos y pienso ponerme a trabajar para que progresen en Madrid. Sigue faltando una alternativa de derecha pero he renunciado a crearla, desquiciado por la apatía y el conformismo del elector tradicional de derecha.

      19 enero, 2015
      • Sylvia #

        Totalmente d acuerdo con ciudadanos! Son claros, rotundos….. Mi voto va para ellos aunque me dign q es un voto perdido

        25 enero, 2015
      • Con la irrupción de Podemos, salta por los aires el bipartidismo en España y con el la teoría del voto útil/inútil/perdido.

        Votar es expresarse como ciudadano y en España durante mucho tiempo se ha confundido con “intentar apostar a caballo ganador”. Votar al PP para que tenga mayoría absoluta y después desprecie a sus electores, esto es lo que llamo voto perdido. ¿No?

        28 enero, 2015
  2. Me parecen ridículas muchas teorías que expones aquí…. por ejemplo dices que el 30% de la gente tiene diploma universitario… y que los de podemos 90%…

    A quien quieres dejar gobernar a los ineptos sin estudios como hasta ahora? una persona que no tiene estudios difícilmente podrá aportar algo, a ese mismo ‘gobernante’ sin estudios será mucho mas fácil engañar e incluso corromper.

    Luego dices muchas cosas sin decir nada… una entrada muy sesgada e incompleta, en el que criticas cosas por criticar sin dar datos algunos.

    21 enero, 2015
    • ¿Te parecen ridículas? Pues yo creo que más que ridículas, te parecen “molestas”.

      Por supuesto que es mejor que un partido este lleno de gente preparada PERO ¿no te sorprende que un partido que pretende dar la palabra al “pueblo” no sea en absoluto representativo de este pueblo en su propia estructura? Se apoya sobre las mareas. Pero de la marea blanca no hay más que un representante (un medico y ninguna enfermera por ejemplo).
      Además el “diploma universitario” no ofrece ninguna garantía de buen gobierno. Acaso todos los diputados del PPSOE no son universitarios. Hace falta gente preparada Y que haya demostrado en su vida profesional un cierto talento para liderar proyectos, gestionar bien y cumplir con sus objetivos. Muchas cosas que no se pueden demostrar en los pasillos de la facultad de Ciencias Políticas de la Complutense de donde salen el 40% de los integrantes de la dirección de Podemos.

      ¿No doy datos? Pero si cada cosa que digo se apoya en datos y hechos. Lo que pasa es que es una realidad que no te gusta. Pero esto es otro problema…

      21 enero, 2015

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