Saltar al contenido.

Buenos y Malos, llegó la hora de unirnos

Se puede clasificar a los ciudadanos españoles de muchas maneras.

Podemos dividir entre por un lado los del PSOE y por otro los del PP. O dividir entre por un lado los del Madrid y por otro los del Barça. También están los fans de Belén Esteban y los que no la soportan.

Pues desde hace unos días Mariano Rajoy se ha inventado otra clasificación: por un lado los buenos españoles que no se manifiestan y colaboran para un gran objetivo nacional y por otro lado los malos españoles que se manifiestan y acaparan las portadas de los periódicos.

Aunque sea una manera cada vez más extendida de “leer” el mundo que nos rodea, a mí me espanta esta blanquinegritis que caricaturiza y simplifica todo. ¿Qué queréis que os diga? A mí me parece maravilloso que haya gente, y la hay, que se enamore del Racing de Santander o del Levante aunque no levanten muchos trofeos. Y me gusta más todavía que haya gente que no tenga ninguna opinión sobre Belén Esteban o incluso mejor… ¡que algunos ni siquiera sepan quién es!

Los malos no son tan malos

Los manifestantes que intentaron rodear el Congreso al igual que los del 15M son malos cuando caen en la violencia. Son malos cuando no hacen el esfuerzo de buscar unas reivindicaciones mínimas que reúnan a una gran mayoría de españoles. Y también son malos cuando se ahorran elegir unos líderes que sean los portavoces y la cara visible del movimiento ciudadano.

Pero estos males no deben de esconder todo lo positivo que conlleva este movimiento ciudadano. Es fantástico que las personas se reapropien el espacio público y sean capaces de salir a la calle para gritar un mensaje cuando se dan cuenta de que los mandatarios políticos que han elegido se niegan a gobernar para ellas. Hace falta este tipo de gente que no sólo habla sino que está dispuesta a “hacer algo”.

Que no se equivoque el señor Rajoy, los artífices de la escalada de la prima de riesgo son los políticos del PPSOE que han gestionado España a lo largo de los últimos 25 años preocupándose más de sus propios intereses que de los de los ciudadanos que deberían haber representado. Sobre este asunto remito al excelente artículo de César Molinas (“Una teoría de la clase política española”  http://goo.gl/bnKvI)  que describe muy bien a qué se dedican realmente los políticos en este país (y en muchos otros). En realidad, los acreedores de España no temen tanto un despertar del pueblo español que un status quo sinónimo de más despilfarro de dinero público, colocación de amiguetes y ausencia generalizada de responsabilidad. De poco sirve aumentar los impuestos si es para seguir tirando el dinero por la ventana construyendo aeropuertos inútiles, duplicando o triplicando administraciones y regalando coches oficiales como si fueran caramelos.

Los buenos no son tan buenos

Según el señor Rajoy, los buenos españoles son los que no se manifiestan, arriman el hombro, no se quejan y trabajan todo lo que pueden para un gran objetivo nacional: salir de la crisis.

Sí, es verdad que muchos españoles aprietan los dientes  y se sacrifican para sacar adelante su familia y su empresa. Los hay que trabajan más por menos, otros que se juegan los ahorros en un proyecto empresarial nuevo, etc. Se merecen todo nuestro respecto.

Pero cuidado, ¿quién puede asegurar que ninguno de ellos estaba en la calle rodeando el Congreso? La realidad es mucho más compleja que lo que pinta el señor Rajoy en su afán de preservar el estereotipo rancio que suele oponer el conservador-trabajador-del PP al progresista-chupasubvenciones-del PSOE. No salir a manifestarse no significa automáticamente apoyar al gobierno de turno. Los hay que no salen porque, digámoslo claramente, son vagos que prefieren ver la tele y sobre todo no pensar. Los hay que no salen porque no pueden o no se atreven pero se mueren de ganas de hacerlo. Y finalmente los hay, y créanme son muchos, que no salen porque no quieren que su manifestación de descontento se interprete como un desafío al gobierno y un apoyo a la oposición.

Éste en concreto es un grave problema que sufre España y en general las democracias bipartidistas. Cada vez que surge un movimiento de protesta ciudadana se analiza como un ataque contra el gobierno y un respaldo a la oposición. No, señores, no es así. Muchas veces, y ahora más que nunca, los electores quieren mandar un recado al conjunto de las fuerzas políticas dominantes (“no nos representan”). Que nadie se sienta a salvo.

Teniendo en cuenta la clara estrategia de división utilizada por el PPSOE para mantenerse en el poder, nos queda por encontrar, y rápido, una manera más eficaz de manifestar JUNTOS nuestro rechazo hacía una clase política que no deja de defraudarnos.

¿Cuál podría ser la mejor manera de juntar la ciudadanía en un esfuerzo positivo y no destructivo de renovar y reforzar la democracia?

Me comprometo a publicar un post con sugerencias en los próximos días pero podéis ya dar ideas a través de vuestros comentarios.

Todavía no hay comentarios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: