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Hablando de humildad…

El otro día, encontre esto en un libro:

En el atardecer de nuestra vida no se nos preguntará: ¿cuántos países has visitado?, ¿cuánto dinero has ganado?, ¿cuántos libros has escrito?, ¿ha salido tu nombre en los periódico? [¿cuánta gente llego a leer tu blog?]

En el aterdecer de nuestra vida sólo se nos preguntará: ¿Qué has hecho con ese corazón que te di para que ayudaras a vivir a tus hermanos?, ¿Qué has hecho con ese corazón que te confié para que aprendieras a amar?

Casualidad de la vida, nada más dejar mi libro, abro un email que me manda un amigo con esta esquela (ver foto).

No conozco a este señor pero por muy buena persona que fuese… a mi no me gustaría presentarme a la “puerta del Paraiso” con esta tarjeta de visita…   ¡demasiada presión!

Conclusión: hay que ser muy prudente y preparar su propia esquela con tiempo. No vaya ser que una mujer o unos hijos exaltados añaden a tu pasivo un pecado de vanidad post mortem.

3 comentarios Escribe un comentario
  1. Javierz #

    El género de las esquelas da para mucho. Yo conocí al hombre al que se refiere esta:

    Murió en su tercer accidente aéreo. A la tercera va la vencida…

    19 abril, 2010
  2. Yo #

    Fórmula de enterramiento utilizada cuando los emperadores de Austria fallecían.

    Doscientos militares a caballo daban paso a la carroza fúnebre, tirada por seis corceles negros. Cuando llegaban a la iglesia de los capuchinos, el cortejo se detenía frente al portón de entrada, y allí, siguiendo una tradición secular, un dignatario se acercaba a la puerta y daba un fuerte aldabonazo.

    — ¿Quién es? -preguntaba una voz desde el interior.

    —Su Majestad Imperial Francisco José, Emperador de Austria, Rey de Hungría, Rey de Bohemia, Rery de Croacia, de Dalamacia…- y el dignatario seguía enumerando títulos.

    —No le conocemos –.

    — ¿Quién es? -preguntaban de nuevo.

    —Su Majestad Imperial Francisco José, Emperador de Austria y Rey de Hungría.

    —No le conocemos – volvían a contestar.

    El dignatario golpeaba el portón por tercera vez.

    — ¿Quién es?

    — Un pobre pecador.

    — Que pase.

    20 abril, 2010
  3. ¡Genial!

    21 abril, 2010

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